lunes 30 de enero de 2012
Barça: 7 puntos, 7 problemas

1 La condena de los puntos perdidos fuera del Camp Nou
28 puntos ganados de los 30 disputados en casa (93,3% de efectividad) y solo 17 obtenidos de los 30 jugados lejos del Camp Nou (56,6%). El Barça se derrite cuando toma el avión o viaja en tren. La vulgaridad del equipo como visitante fija dónde reside el gran lastre que le aleja del Madrid.
El mejor equipo de la Liga como local (solo un empate cedido ante el Sevilla y un promedio realizador de 4,3 goles por partido) se transforma lejos de la hinchada azulgrana. Solo ha ganado cuatro de los diez partidos disputados: Gijón (0-1), Granada (0-1), Bernabéu (1-3) y Málaga (1-4). El de Vila-real fue el quinto empate, y la única derrota de la temporada llegó en Getafe. El índice goleador decae a 1,6 goles por partido. El año pasado, en cambio, el Barça estableció un récord al ganar todos los encuentros de la primera vuelta (10 consecutivos). Nadie ha encontrado una explicación a semejante metamorfosis. Ni Guardiola ni el equipo.
2 Baja forma de algunas piezas básicas del equipo
Dos cambios de Guardiola en El Madrigal revelan uno de los grandes problemas del Barça. Algunas piezas básicas del equipo, algunas vacas sagradas, están en baja forma producto de un calendario extenuante unido a la carga de partidos acumulada en los últimos cuatro años. A la hora de encuentro, el técnico quitó a Piqué y colocó a Alexis, salido milagrosamente de la enfermería. El miércoles tenía que estar entre una y dos semanas de baja, pero jugó el sábado la media hora final.
El otro cambio que ilustra ese problema es el de Xavi. Quedaba un cuarto de hora de partido y Thiago entró en el campo. Con 0-0, y tras haber removido el equipo de arriba a abajo (empezó con tres defensas, terminó con cuatro y cambió todas las posiciones de los delanteros), Guardiola prescindió de Xavi, el hombre que da estilo al equipo. Más significativo no pudo ser el cambio.
3 Messi levanta la voz tras reconocer sus propios errores
No es habitual ver a Messi dirigirse a los árbitros. Sus protestas, generalmente, se han limitado a una breve gesticulación. Pero acabado el primer tiempo de El Madrigal, Leo se encaminó hacia José Antonio Teixeira Vitienes, el hermano de Fernando, quien pitó el clásico del miércoles. Se puso a hablar con él mientras el árbitro le indicaba que se marchara. Puyol y Valdés se acercaron para llevarse al compañero a los vestuarios y evitar que viera una tarjeta. «Nunca opino de los árbitros, pero algunos son muy soberbios. Tratas de hablar con ellos y te amenazan con sacarte tarjetas. Creo que deberían dialogar más», dijo luego Messi tras reconocer antes su responsabilidad como futbolista en el tropiezo del Barça. «No definí bien». Tampoco definen bien los árbitros con más frecuencia. Igual pensó en Velasco Carballo, que se comió dos penaltis en Mestalla. A Messi no le pitan uno desde el 5 de diciembre del 2010.
4 La dificultad de motivarse ante pequeños retos
No hay un partido grande de verdad que se le resista al Barça. Los compromisos más exigentes, lejos de arrugar o vulgarizar el equipo, extraen la mejor versión azulgrana. Lo atestiguan las dos finales ante el Manchester United, la del Santos en el Mundial de clubs o las repetidas victorias sobre el Madrid de los últimos años, amén de otros triunfos ante la flor y nata del fútbol español (Valencia, Atlético, Sevilla...) y europeo (Bayern de Múnich, Arsenal, Lyón...).
La relativa facilidad con que ha encadenado éxitos (13 títulos ganados de 16 competiciones y solo una final perdida de 11 jugadas) ha provocado que el equipo esté habituado y disfrute con los grandes retos. Pero no en los pequeños retos que se reparten a lo largo de una Liga. La derrota de Getafe llegó después de ganar en Milán y asegurar el primer puesto de la Champions y el empate del sábado, tras eliminar al Madrid.
5 Un terrible enero deja paso a un durísimo febrero
El sábado, el Madrid remontó el gol de Lafita, ganó al Zaragoza y Mourinho dio fiesta a la plantilla hasta el martes. Esa es la ventaja de estar eliminado de la Copa del Rey. El Barça, en cambio, apenas tendrá un día libre, el que concedió ayer Guardiola a sus jugadores, porque el miércoles se juega en Mestalla la ida de la semifinal copera. Para los azulgranas no hubo tregua en enero (llegaron de las vacaciones navideñas tras ser campeones del mundo en Japón) y disputaron un derbi en Cornellà, dos clásicos con el Madrid y en febrero, el calendario se endurece. Habrá tres títulos en juego: Copa, Champions y dos salidas complicadas en la Liga (Osasuna y Atlético).
6 Plantilla castigada por las lesiones, sobre todo en ataque
Para Guardiola no es una excusa ni tampoco una coartada. Pero es toda una realidad. Las lesiones han golpeado a la plantilla, especialmente en el ataque. Le ha dejado sin recursos de tal manera que tuvo que improvisar el sábado dos laterales (Alves y Adriano) como extremos, mientras dos jóvenes del filial (Cuenca, que ya es del primer equipo, y Tello, que salió en los minutos finales) eran sus únicas alternativas.
En septiembre, perdió a Afellay, una buena pieza para la rotación. En diciembre se quedó sin Villa, tras fracturarse la tibia. No ha tenido a Pedro con la regularidad de otras temporadas (el sábado por la mañana poco antes de viajar a Vila-real se supo que había tenido otro problema muscular) e Iniesta está tanto tiempo en la enfermería como en el campo. Lleva ya tres lesiones en el bíceps femoral en seis meses, mientras Alexis ha encadenado tres lesiones distintas. El Barça no tiene, por lo tanto, el gol de Villa, la generosidad defensiva y el descaro de Pedro, ni la magia de Iniesta.
7 Un empate y dos derrotas en la gran racha del Madrid
Un empate (en Santander) y dos derrotas (ante el Levante y en casa frente al Barça) son las únicas manchas del Madrid en la Liga. La solvencia de los blancos, que han sumado 15 victorias en los últimos 16 encuentros después de los tropiezos iniciales, contrasta con la trayectoria más errática de los azulgranas, que no han encontrado la estabilidad de otras temporadas.
No solo el calendario inmediato pinta más asequible para que se restablezca la paz en el Bernabéu. Mourinho apenas tiene bajas en la plantilla. Las reapariciones de Di María y Khedira, que se han perdido las dos citas coperas ante el Barça, son inminentes. En el tránsito, además, el técnico ha ido encontrando la tecla que necesitaba. Tras oír por vez primera pitos en el Bernabéu durante el partido con el Athletic, Mourinho escogió el camino que ya había empleado Pellegrini. O sea, juntar a los buenos (Xabi Alonso, Granero, Özil, Kaká, Benzema, Cristiano Ronaldo...) para reconciliarse no solo con la grada sino también con sus propios jugadores. En la Liga, el Madrid vuela: 45 puntos de 48.
