
REAL MADRID 4-1 ATHLETIC CLUB. El Athletic de Bielsa se plantó en el Bernabéu con el aroma de esos equipos que no renuncian a su estilo. Lo anunció el chileno en la previa y es la filosofía que ha inculcado a sus jugadores durante toda la temporada. Juego de toque, asociaciones por abajo y por nada del mundo balones rizados. Cumplió su palabra, pero enfrente se encontró un Madrid que tiró de fe y pegada. Llorente sembró el miedo en el Bernabéu hasta que Marcelo se disfrazó de media punta y Ronaldo puso la puntilla con dos penaltis.
Esta vez Mourinho optó por once de toque, mucho más próximo a lo que durante toda la semana le han pedido aficionados, periodistas y todo el que vio el partido ante el Barcelona. El portugués metió a Granero y Kaká en le centro del campo. Özil de enganche y arriba Benzema y Ronaldo. Una apuesta mucho más ajustada al fútbol de toque y asociación.
Pero el ambiente no estaba para florituras y ornamentos. Un Bernabéu más frío que de costumbre quería ver una victoria de su equipo, de forma urgente tras el fracaso ante el Barcelona, y la exhibición de los de Guardiola en Málaga. Se notó en el inicio. Mucha imprecisión y dudas en la elaboración.
Enfrente el Athletic vio pronto las dudas del Madrid y tras un par de avisos entre Llorente y Javi Martínez elaboraron un gol visto mil veces en el Bernabéu. Contra vertiginosa, balón a la banda y desde allí, centro al área donde aparece el delantero y fusila al guardameta.
El gol de Llorente silenció a un Bernabéu que dedicó algún que otro pito. El Madrid a base de empuje y fe se fue hacia arriba y comenzó a probar a Iraizoz. En esas estaba el Madrid cuando Marcelo volvió a sacar su traje de media punta. Rompió por el centro, se asoció con todos los buenos que salieron a su paso -Özil, Benzema, Ronaldo- hasta plantarse en el área y batir a Iraizoz. Pudo marcar el segundo el Madrid, pero no andaba especialmente fino en la parte de arriba.
La reanudación no pudo traer mejores noticias para el Madrid. Gran jugada del Madrid y penalti claro sobre Kaká de Iturraspe. Ronaldo no perdonó y el Bernabéu respiró.
Con ventaja en el marcador el Madrid ya pudo desplegar su estilo de juego a la contra. En uno de esos contragolpes, Özil ganó la espalda a la zaga bilbaina y De Marcos le arrolló. Roja, y segundo gol de Ronaldo. Mourinho movió el banquillo y metió a Higuaín y Callejón. Entre los dos fabricaron el cuarto gol, coronado de forma brillante por el canterano.
El partido acabó con el fondo sur coreando el nombre de Mourinho y parte del público pitando ante los cánticos. El Madrid sigue firme en el liderato de la Liga. Su mayor problema es que este miércoles vuelve a verse las caras con su peor pesadilla. Pero mientras mantenga los cinco puntos...