
El Milán se impuso ayer al Arsenal en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones con un rotundo 4-0, una victoria con la que el equipo italiano sepulta prácticamente su «maldición inglesa» y que propició la gran actuación del brasileño Robinho y del sueco Zlatan Ibrahimovic.
De hecho, Robinho logró un «doblete» en una gélida noche en el estadio Giuseppe Meazza (San Siro), donde los aficionados del Milán celebraron una victoria con la que acarician ya su deseo de romper la racha de tres eliminaciones en octavos de Liga de Campeones a manos de equipos ingleses en los últimos años.
Los hombres del técnico italiano Massimiliano Allegri consiguieron bloquear el juego del Arsenal y dar un importante paso hacia la venganza de su eliminación en 2008 a cargo de los «gunners».
El que «a priori» se planteaba como un duelo directo entre Ibrahimovic y el delantero del Arsenal Van Persie terminó decantándose del lado del sueco, ya no sólo por el tanto de penalti que logró, sino también por sus asistencias.