martes, 14 de febrero de 2012

Pide la ONU una acción urgente en Siria


La violenta represión lanzada por el régimen de Bashar al-Assad contra manifestantes civiles podría constituir un caso de "crímenes de lesa humanidad", según denunció ayer la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, que reclamó "acción" a la comunidad internacional para que se logre el fin de la violencia.

"La naturaleza y escala de abusos del gobierno sirio indican que es probable que se hayan cometido delitos de lesa humanidad desde marzo de 2011 (...) como parte de un ataque extenso y sistemático contra civiles", dijo Pillay en su intervención ante la Asamblea General de la ONU.

"Además, la magnitud de los ataques por parte de militares y fuerzas de seguridad contra civiles, y la extensa destrucción de viviendas, hospitales y escuelas indican la aprobación o complicidad de las autoridades al más alto nivel", añadió.

Pillay señaló que, según "informes verosímiles", sólo el año pasado murieron en Siria más de 5400 personas, un número que continúa en aumento tras la escalada de la violencia en las últimas semanas.

La alta comisionada hizo especial hincapié en el "ataque indiscriminado" que las fuerzas militares lanzaron en el bastión rebelde de Homs, centro de la revuelta iniciada hace once meses.

"El fracaso del Consejo de Seguridad para consensuar una acción firme colectiva ha dado alas al gobierno sirio para lanzar un asalto sin cuartel con el objetivo de aplastar a la disidencia con una fuerza impresionante", dijo Pillay, en referencia a la resolución impulsada para que Al-Assad dejara el poder, y que fue vetada por Rusia y China en el Consejo hace diez días.

Según la alta comisionada de Naciones Unidas, desde entonces murieron por lo menos 300 personas en Homs. "Estoy particularmente horrorizada con la continua masacre de Homs", dijo la funcionaria, que se mostró decepcionada por la inacción de la comunidad internacional respecto del conflicto sirio. "Cuanto más se demore en actuar la comunidad internacional, más sufrirán los civiles las incontables atrocidades cometidas en su contra", indicó.

Pillay reveló que más de 18.000 personas han sido arrestadas de forma arbitraria en el país árabe. Además, el conflicto ha llevado al exilio a unas 25.000 personas y ha provocado unos 70.000 desplazados internos y miles de desaparecidos. Para la alta comisionada de la ONU, la agitación de las tensiones sectarias puede precipitar a Siria a una guerra civil.

En tanto, la propuesta de la Liga Arabe de desplegar una fuerza de paz en Siria para frenar la violencia siguió provocando reacciones dispares. El canciller ruso, Sergei Lavrov, dijo ayer en Moscú que su país está estudiando la propuesta de los países árabes. El gobierno ruso pidió más detalles sobre la fuerza de paz (estaría compuesta por efectivos de la ONU y de la Liga Arabe) y reclamó un alto el fuego como condición para su despliegue. Para el Kremlin, la presión internacional debe centrarse tanto en la oposición como en el gobierno sirio. "Para desplegar una fuerza de paz es necesario en primer lugar la autorización de la parte que la recibe, y en segundo lugar debe haber paz, es decir, hace falta algo que se parezca a un alto el fuego", afirmó Lavrov, quien puso en duda que los grupos armados que combaten al régimen acepten esa condición. "No los controla nadie", agregó.

Estados Unidos y la Unión Europea, que se resisten a intervenir militarmente en Siria, pidieron más tiempo para estudiar la propuesta de la Liga Arabe de enviar una misión de paz. "Esperamos seguir consultando con los países árabes sobre su idea precisa para una fuerza de paz", dijo en Washington Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado.

Por su parte, el canciller británico, William Hague, dijo que esa fuerza de paz no debería contar en ningún caso con soldados occidentales. "La mejor opción sería una fuerza compuesta por militares árabes", dijo Hague. Y desde París, el canciller Alain Juppé declaró que cualquier acción militar extranjera en Siria sólo empeoraría la situación interna en el país árabe.

"El único organismo que puede autorizar una intervención militar es el Consejo de Seguridad de la ONU", recordó Juppé.

Mientras el frente diplomático continúa sin obtener resultados positivos para frenar la represión del régimen sirio, las tropas de Al-Assad continúan su ofensiva contra la oposición.

Ayer volvieron a bombardear Homs, haciendo caso omiso a los llamados internacionales para detener la violencia. Según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), por lo menos 11 personas murieron ayer en diferentes puntos del país, tres de ellas en los bombardeos sobre algunos barrios de Homs.

Agencias AP, AFP, EFE y Reuters .