
El jefe del Consejo Nacional de Seguridad de Tailandia ha asegurado que los explosivos hallados en poder de los supuestos terroristas iraníes, detenidos ayer en Bangkok tras la explosión de varios artefactos, estaban destinados a atentar contra la vida de personas concretas y no contra edificios o multitudes.
Mientras prosigue la investigación, un funcionario de la Inteligencia tailandesa ha asegurado a la agencia AFP que los atentados, en los que resultaron heridas varias personas, formaban parte de un complot de Irán contra diplomáticos israelíes. "Sus objetivos eran los diplomáticos israelíes, incluido el embajador. Su plan era colocar bombas para vehículos diplomáticos", ha añadido.
Desde Teherán, el portavoz del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Ramin Mehmanparast, ha vuelto a desmentir hoy cualquier vínculo con las explosiones y ha acusado como responsables a "elementos vinculados con el régimen sionista", según el sitio web de la televisión estatal iraní. Mehmanparast ha asegurado que lo que intenta Israel es socavar las "relaciones históricas de amistad" entre Irán y Tailandia.
Las declaraciones de hoy del funcionario de la Inteligencia tailandés, que ha preferido no identificarse, dan la razón al ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, que ayer, durante una visita oficial a Singapur y horas después de que estallara un artefacto explosivo en Bangkok, acusó directamente a Irán de estar tras las explosiones. Mientras las autoridades tailandesas aún mantenían la cautela sobre la autoría, Barak se refirió a Irán y Hezbolá como "elementos terroristas implacables que suponen un peligro para la estabilidad del mundo”.
Por su parte, el embajador israelí en Tailandia ha asegurado que los ataques en Bagkok son producto de la "misma red" que organizó los dos atentados con bomba, uno de ellos frustrado, que se produjeron un día antes contra funcionarios o empleados de las Embajadas israelíes en India y Georgia.
La policía tailandesa explicó ayer que el asaltante que atentó en Bagkok arrojó una granada unos metros por delante de un taxi cuyo conductor se negó a subirle en el vehículo, al parecer por las heridas que presentaba tras producirse una explosión en la vivienda del agresor. Cuando varios de sus agentes intentaron detener al asaltante, este les lanzó un segundo artefacto que rebotó contra un árbol y le provocó la pérdida de sus piernas. Poco después de esta segunda explosión se registraba una tercera en una carretera cercana, informa Ana Garralda.
El secretario del Consejo de Seguridad tailandés, Wichian Podphosri, ha asegurado que el asaltante compartía casa con otros dos iraníes. Uno de ellos fue detenido ayer en el aeropuerto internacional de Bangkok, pero el tercero logró burlar los controles de seguridad y huyó a Malasia.