
Tuvo más problemas Argentina frente a Suiza de los que sugiere el resultado (3-1), aunque lo cierto es que los de Ottmar Hitzfeld parecían incapaces de culminar su buen juego en el centro del campo y encarar con autoridad la portería de Romero.
El único tanto de los helvéticos, con el que igualaron el marcador y pusieron en un serio aprieto a la albiceleste, fue en realidad la mejor muestra de su escasa eficacia goleadora.
Un traspié nada elegante de Derdiyok, que tuvo una mala noche y encima acabó lesionado, permitió que el balón siguiera su curso en un área despoblada de defensas argentinos. Allí llegaba, rapidísimo y en soledad, Xherdan Shaqiri, natural de Kosovo y estrella de la selección suiza.
El disparo fue, con permiso de Messi, de lo mejor del partido: llegaba Shaqiri por el flanco derecho y aprovechó su letal zurda para ponérsela a Romero, casi en el suelo tras la intentona de Derdiyok, bien arriba y en la escuadra diestra. Incontestable el lanzamiento.
Era el minuto cuatro de la segunda parte y Suiza, que se había echado cada vez más atrás en el primer tiempo, se vino arriba con el empate. Desplegó una estrategia acertada en el centro del campo y pareció dominar por unos minutos, pero los ataques de Argentina, con el Kun y Messi a la cabeza, eran demasiado para un equipo más ordenado que brillante.
Corría el minuto 87 y, si bien Suiza no culminaba las acciones o bien lo hacía rematando con torpeza, tampoco Argentina mandaba en el partido, que ya se presumía empatado. Agüero interceptó un balón cerca del área contraria y se lo dio a La Pulga, que hizo lo que mejor sabe: quitarse de encima a Senderos -muy buen partido del defensa- y colocársela al portero Wolfli donde no podía agarrarla.
Aún hubo tiempo para otro gol, ya en tiempo de descuento y tras un penalti dudoso que sacó Higuaín, que llevaba 10 minutos en el terreno de juego. Cayó El Pipa tras una jugada bien construida y de peligro, que él mismo había contribuido a armar, y el árbitro no se lo pensó. Aunque quizás debió hacerlo, pues Affolter, otro defensa agobiante y eficaz, quiso ir a por el balón y no está claro que tirara al argentino.
Sirvió la jugada, en cualquier caso, para que Messi sellara su primer 'hat-trick' con la albiceleste y confirmara que es imprescindible -también- en su selección.
No es menos cierto que sus compeñaros ayudaron; Mascherano se echó al hombro la desagradecida tarea de defender el centro del campo, allá donde los suizos fueron mejores, mientras Maxi Rodríguez y Sosa corrieron y subieron a atacar durante todos los minutos que jugaron (71 Maxi y 82 Sosa).
Pero sólo en la delantera puede decirse que la bicampeona del mundo haya superado a los suizos. Messi y el Kun no siempre se entienden, pero cuando lo hacen son imparables. El primer gol lo marcó La Pulga tras un taconazo genial de Agüero; en el segundo, uno robó con picardía y el otro culminó con clase. En el tercero, la mayor parte de la 'culpa' la tuvo Higuaín, quien quizás merezca más minutos en una siguiente ocasión.