viernes, 2 de marzo de 2012

Gobierno abre la puerta a nuevos recortes


El Consejo de Ministros aplicará hoy la tijera al techo de gasto estatal previsto para este año para encajar un ajuste mayor que los 15.000 millones ya aprobados en diciembre, pero sin la certeza de que la magnitud del recorte satisfaga las expectativas de sus socios europeos.

El Ejecutivo trabaja con una previsión de caída de la actividad de al menos el 1,7%, en línea con el análisis del Fondo Monetario Internacional. Esto acercaría el posible déficit contemplado por Hacienda a la horquilla del 5,5% o incluso el 5,8%, según diversas fuentes. Es decir, tres puntos por debajo de lo registrado en el 2011 pero un punto por encima de lo pactado con la UE.

La negociación entre Bruselas y Madrid para conseguir una flexibilización de los objetivos de déficit para este año y relajar el ritmo del ajuste está en marcha. Los calendarios chocan. La Comisión Europea no cierra la puerta a esta posibilidad, pero su presidente, José Manuel Durão Barroso, recordó ayer que "no sería correcto" tomar una decisión sin tener todos los datos, incluido el nuevo presupuesto para el 2012.

Pero, como ayer señaló el Bruselas el presidente Mariano Rajoy, esta discusión "no se va a cerrar hasta junio". Será entonces cuando se decida si, dado el deterioro de la situación económica, España puede contar con más tiempo para realizar el ajuste.

Entre tanto, el gobierno trabajará contando con una relajación en los objetivos de déficits para la que ayer no obtuvo aval alguno en Bruselas. "Presentaremos nuestros presupuestos con arreglo a lo que nos parezca más razonable y sensato", manifestó el presidente del gobierno a la salida de la cumbre europea, evitando concretar qué objetivo de déficit se fijarán para cerrar el año.

No fue Rajoy el primero en hablar de España, a puerta cerrada, en la cumbre, sino Mario Draghi, presidente del BCE, que resaltó que sigue sin haber adoptado un nuevo presupuesto para el 2012 y pidió "más esfuerzos" de ajuste al gobierno, explicaron fuentes diplomáticas.

Las conclusiones de la cumbre recogen este endurecimiento del tono; anoche se añadió que los países sometidos al escrutinio de los mercados (España e Italia) deben estar preparados para adoptar nuevas medidas de ajuste. Tras Draghi, intervino Rajoy para explicar las razones de la desviación presupuestaria del 2011 (el déficit se elevó al 8,5%, frente al 6% prometido) y detallar las reformas en ciernes.

"Está claro que España tendrá que hacer todo lo posible para demostrar en el exterior que sigue firmemente comprometida a no abandonar el camino de la consolidación", comentó como conclusión Jean Claude Juncker, presidente del Eurogrupo y primer ministro luxemburgués, al final de la primera sesión de la cumbre.

Madrid confía en convencer a los técnicos comunitarios de que la diferencia en la magnitud del recorte fiscal que hoy aprobarçan y la que Bruselas espera no se debe a gastos estructurales del Estado sino al impacto de la caída de la actividad, es decir, que es coyuntural. Fuentes de la Comisión Europea advierten, sin embargo, que "esto no es algo que España pueda decidir de forma unilateral" sino fruto de "una evaluación conjunta".

Pocos países se hicieron eco de las aspiraciones españolas y, quienes hablaron, fue para enfriarlas. "Las reglas son iguales para todos", subrayó el primer ministro de Finlandia, Jyrki Katainen, que advirtió que sería "un error" suavizarlas en estos momentos. "La flexibilidad no puede aceptarse y nadie lo hará", vaticinó su homólogo sueco, Fredrik Reinfeldt.

El empeoramiento de la situación presupuestaria en Holanda podría ofrecer un aliado inesperado a España en su batalla para relajar el ritmo del ajuste. Si no toman nuevas medidas de ahorro, el déficit alcanzará este año el 4,5%, frente al 3% previsto. La coalición de gobierno se debate entre “poner las cuentas en orden” –como quieren los liberales y ayer prometió el premier Mark Rutte– o renegociar las metas, como quieren los conservadores.