
El Gobierno español desveló ayer un objetivo de déficit público para este año del 5,8% del PIB (1,4 puntos superior al compromiso previo asumido por España con la Unión Europea) y una reducción del gasto de las administraciones públicas de 12.000 millones, adicionales a los recortes de 15.000 millones ya aprobados en diciembre.
El ejecutivo de Mariano Rajoy asumió el pronóstico más negativo de los hasta ahora difundidos sobre el comportamiento este año de la economía española, con una previsión de caída del productor interior bruto (PIB) del 1,7%. Además, y pese a la reforma laboral aprobada el mes pasado, el Gobierno del PP estima que este año el paro crecerá en España en 630.000 desempleados más. La tasa media de paro prevista para este año sobre población activa es del 24,3% frente al 21,6% en 2011.
De Guindos y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, declararon que el incumplimiento del compromiso de reducción del déficit presupuestario hasta el 4,4% del PIB (una desviación hecha pública el mismo día en que Rajoy firmó el nuevo tratado de rigor presupuestario en el seno de la UE pactado por 25 de los 27 países socios: todos salvo Reino Unido y República Checa) no deberá acarrear penalizaciones para España por parte de las autoridades europeas y tampoco de los mercados. A juicio del Gobierno, lo importante es la constatación del compromiso de ajuste y contención del desfase fiscal.
El presidente del Gobierno (que ayer defendió su "decisión soberana" de aumentar hasta el 5,8% del PIB su previsión de déficit para 2012 sin consultar a las instituciones europeas ni a sus socios comunitarios y convencido de que esa cifra no incumple el Pacto de Estabilidad de la UE) sostuvo igualmente que no espera que el desbordamiento del objetivo déficit en 1,4 puntos del PIB vaya a acarrear consecuencias.
Pero ayer mismo la prima de riesgo de España reaccionó al alza: subió hasta los 310 puntos básicos (3,10 puntos porcentuales más alta que el tipo de interés del bono alemán a diez años) y, por vez primera desde comienzos de agosto, esta prima (que mide la desconfianza de los inversores sobre la solvencia del país) se situó al mismo nivel que la de Italia, después de haberlo superado en algunos momentos.
Respuesta de Europa
La respuesta comunitaria tampoco se demoró: fuentes de la Comisión juzgaron la decisión española como una "presión política inútil que no conducirá a nada" y consideraron que el Gobierno del PP debería haber compartido primero su información con sus socios europeos.
"Esto no se va a resolver con presión política sino sobre la base de un análisis económico", indicaron fuentes comunitarias, que cuestionaron el rigor de los cálculos españoles sin tener los datos definitivos de las cuentas del pasado año. "¿Cómo se puede hacer ese cálculo sin conocer todavía la cifra exacta del gran desvío de 2011 ni cómo será el presupuesto de 2012? ¿Por qué el 5,8% de déficit y no el 4,8% o el 6,5 %?". Cumplir lo pactado "es clave para reforzar la confianza". El Gobierno del PP sí encontró el respaldo de los socialistas. El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que venía reclamando desde la pasada campaña electoral la flexibilización en los compromisos de déficit para 2012 y 2013, una vez que España y buena parte de Europa están abocadas a una nueva recesión, dio ayer la "bienvenida" al PP a la "racionalidad económica". Su tesis es que solo con ajustes no se saldrá de la crisis y que se precisan políticas de estímulo para reactivar la actividad, mientras que las previsiones de déficit para 2012 (4,4%) y 2013 (3%) se habían hecho en un contexto internacional mejor que el actual, cuando Europa y España habían salido de la primera recesión.
Rubalcaba volvió a reclamar a Rajoy la creación de un impuesto a las grandes corporaciones y otro a las grandes fortunas, que combata "eficazmente el fraude fiscal" y que desvele ya el presupuesto de 2012.
Pero ayer, coincidiendo con la firma del nuevo "Tratado para la Estabilidad, la Coordinación y la Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria", que impone mayor rigor en la austeridad, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que "hay que cumplir lo previsto".
Merkel fue categórica: aseguró que Rajoy le había dado palabra de que "no va a escatimar esfuerzos" para cumplir el déficit que impone la UE, "actuar de manera ambiciosa y reflejarlo en sus presupuestos". "De nada sirve empezar diciendo que los objetivos de reducción de déficit no valen o que se apliquen solo a algunos países", insistió la canciller tras subrayar que "hay que cumplir lo previsto".
Los ministros económicos españoles se ampararon ayer en el concepto de "déficit estructural" para asegurar que España cumplirá. El déficit estructural es el resultante de haber descontado las variaciones coyunturales de gastos e ingresos asociadas a las circunstancias momentáneas de la economía, caso de la actual recesión, ligada a la crisis.
Rajoy dijo ayer en Bruselas que el déficit del 5,8% cumple la legalidad comunitaria pero que este dato, hecho público ayer, no se lo comunicará a la UE hasta abril. "Igual que los demás", dijo.
Bruselas no accedió anteayer a relajar el objetivo de déficit a España y ayer volvió a exigir que antes de abordar cualquier consideración España debe aportar a la Comisión el presupuesto de 2012. La UE no analizará una eventual suavización de la exigencia de recorte del déficit (que mantiene oficialmente en el 4,4%) hasta al menos el mes de mayo.