lunes, 19 de marzo de 2012

Real Madrid: Mourinho con Cazorla


Mourinho pedía apoyo de los aficionados del Real Madrid para ganar partidos y sufrir menos. Lo hizo en el propio terreno de juego aplaudiendo el comportamiento del Fondo Sur del Bernabéu en el partido ante el CSKA y después en la sala de Prensa, lo que le valió que hasta el propio Di Stéfano, presidente de honor del club, le leyera la cartilla. El mensaje del técnico portugués caló en el seguidor blanco que animó al equipo más que nunca, con especial atención por parte de la zona del estadio a la que destacó el pasado miércoles pero que no fue suficiente para que su equipo ganara por el gol de Cazorla en el minuto noventa.

Sin nada que quejarse del público, el técnico se acordó del árbitro: "Ha tenido dos errores muy graves y no pasa nada. Forma parte del campeonato y ahí seguimos. Han sido dos penaltis enormes pero no es criticable. No ha pasado nada. No ha habido falta de actitud que es lo que me hubiera preocupado", comentó el técnico. "El arbitro ha estado como blando, como con miedo a pitar cosas", afirmó Ronaldo.

Desde el primer minuto, el Bernabéu rugió más que nunca y siguió haciéndolo hasta el final del partido pero esos gritos que tanto pedía Mourinho no sirvieron para evitar que el Málaga empatara en el noventa. Se volvió a demostrar que los actores principales del fútbol son los jugadores. Ni técnicos, ni aficiones. Lo de los infiernos y los ambientes, son mitos sin mucho fundamento. Cazorla lo demostró en un perfecto lanzamiento de la falta cometida por Granero sin motivo alguno.

Tras el pitido inicial los seguidores madridistas se pusieron de lado del equipo blanco. El arranque correspondía al Fondo Sur para calar en el resto del estadio. No pararon pero tampoco fue obstáculo para que aparecieran los típicos murmullos cuando se producía algún fallo u ocasión del Málaga, como sucedió con la primera aparición de Isco. El rumor se convirtió en pitos con Kaká, al que no perdonan pese a los constantes gestos de apoyo de Mourinho.

A diferencia de otras ocasiones, el apagón no llegó a partir del minuto veinte. No desenchufaron para acordarse del Barcelona instantes antes de que Benzema marcara. La euforia del gol se prolongó hasta el descanso que enfrió al público hasta la aparición, curiosamente, de Van Nistelrooy. De ahí hasta el final, y con el partido sin cerrar, la afición no dio la espalda en momento alguno al equipo pero no fue argumento suficiente para que el Málaga no empatara. Y es que Cazorla consiguió callar al Bernabéu por primera vez en todo el partido. Lógico cuando empatas en el último suspiro. "El público ha estado fantástico", sentenció Mourinho.