
El sector financiero español encara otra de tantas semanas decisivas para aclarar su futuro y, de paso, ganar algo de credibilidad en los mercados internacionales. Los inversores mantienen sus dudas tanto por el coste final del proceso como por el hecho de que, como prevé el Gobierno, la reestructuración acabe por reactivar el crédito. A día de hoy, los bancos europeos que más problemas tienen para asegurar su deuda son españoles: el BBVA y el Santander. Su prima de riesgo particular está por encima de los 350 puntos básicos. Pero el problema no está sólo fuera de nuestras fronteras ya que, a la luz de los datos, no está claro cómo se va a sufragar el coste del tercer –y quizás definitivo – proceso de reestructuración. El Banco de España, en una disposición publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), ha intentado aclarar un poco esta duda.
El supervisor financiero ha optado por tensar la cuerda a las entidades para que éstas aporten más dinero al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). De esta hucha, venida a menos, es de donde saldrá el capital necesario para subastar Banco de Valencia. Tras esta adjudicación el FGD quedará casi vacío. ¿Cómo volver a llenarlo tras la subasta de Unnim? O, en caso de que los demás procesos de subasta o integración necesiten dinero, ¿de dónde obtenerlo?
Guerra de pasivo
El Banco de España ha decidido que las entidades inmersas en la guerra de pasivo tengan que aportar un dinero extra a este fondo si prosiguen con sus ofertas para captar clientes. En la actualidad el sector privado, especialmente la banca, se encuentra en un proceso de desapalancamiento. Esto es, de reducción de deudas. Las entidades siguen necesitando liquidez y, ante la falta de capital procedente del exterior, recurren a los ahorros de los clientes minoristas con ofertas potentes que remuneran los depósitos a un tipo de interés atractivo. La pugna que hay entre bancos y cajas, con depósitos que incluso superan el 4% a un año, se denomina guerra de pasivo.
El supervisor, comandado por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha decidido elevar el listón a partir del cual las entidades tienen que aportar más dinero al FGD. ¿Por qué? Cuanto más ofrecen a los usuarios por su dinero más capital tienen que aportar al Fondo de Garantía. Esta gran hucha se nutre cada año de las aportaciones de bancos, cajas y otros establecimientos de crédito. Deben aportar el dos por mil de sus depósitos. Por eso el Banco de España entiende que puede exigir más a los que más luchan por captar pasivo.
Fuentes financieras consultadas inciden en que esta maniobra del regulador será "anecdótica" pero "no disuadirá a las entidades", necesitadas de pasivo. Con todo, el nuevo umbral que ha puesto el Banco de España "es insignificante si hablamos de volver a llenar el Fondo de Garantía". Las únicas vías "efectivas" para llenar el FGD serían dos: un préstamo del Fondo de Reestructuración (FROB) o pedir a las entidades que abonen el tres por mil de sus depósitos.
El BBVA ultima la absorción total sobre Unnim
BBVA ya ha puesto en marcha mecanismos para integrar a Unnim rápidamente cuando reciba el visto bueno de las autoridades de la competencia europeas, lo que prevé para el segundo semestre, según la agencia de noticias Europa Press. El dispositivo incluye un comité de seguimiento del periodo intermedio en colaboración con el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), y una oficina de integración de Unnim en BBVA, ambos ya constituidos. BBVA se adjudicó Unnim Banc el 7 de marzo y recibió 953 millones del Fondo de Garantía.
Dos subastas más para "acelerar el proceso"
Esta semana se consumará también la subasta de Banco de Valencia y Catalunyacaixa. Ésta última, fruto de la fusión de tres cajas catalanas (y posteriormente bancarizada, como NCG) decidió que no podía hacer frente al saneamiento de sus cuentas y optó por la vía de la subasta. Sólo con la adjudicación de Banco de Valencia se prevé que el Fondo de Garantía, actualmente con unos 2.000 millones de capital, quede vacío.
Sin posibilidad de elevar su endeudamiento
El proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) cercena la capacidad de endeudamiento del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). El máximo se queda en los 11.140 millones de euros, ligeramente por encima del nivel de deuda actual.
Esto acaba con cualquier posibilidad de que, como se preveía, el FROB recurriese a la emisión masiva de deuda para sufragar el proceso de reestructuración. Teniendo en cuenta la pecaminosa situación del Fondo de Garantía una de las vías a las que accedería la gran banca española sería la de realizar un préstamo entre el FROB y el FGD. Sin poder recurrir al endeudamiento esta posibilidad ya se ha esfumado.
Queda por saber, por lo tanto, cómo y de dónde se sacará el capital necesario para subastar Catalunya Banc. La entidad catalana precisa más de 5.000 millones de euros extra para proteger a su futuro comprador.
También hay que despejar, claro está, el irresoluto futuro de Novagalicia Banco. La entidad gallega ha presentado un plan que consiste en un concurso parcial de su capital, pero que también necesitaría un Esquema de Protección de Activos (EPA) por la mitad de su volumen total de activos. Una cobertura que roza los 30.000 millones de euros.