lunes, 9 de abril de 2012

El plan de paz para Siria, en la cuerda floja


Los rebeldes sirios rechazaron una exigencia de último minuto de parte del gobierno, hecha 48 horas antes de un propuesto cese el fuego, el que parece estar ahora al borde del fracaso.
El comandante de los rebeldes dice que obedecerán la tregua planteada por Naciones Unidas y la Liga Árabe, pero que no negociará directamente con Damasco mientras sus tropas continúen atacando.

A medida que se recrudecían los enfrentamientos, Damasco presentó dos nuevas condiciones para acatar el plan de paz.
Por un lado, exigió a los insurgentes una garantía por escrito del fin de los ataques.
Por otro, reclamó a los gobiernos extranjeros el compromiso de no financiar o armar a los rebeldes.
El ministerio de Relaciones Exteriores sirio presentó sus dos nuevas demandas justo 48 horas antes de la fecha límite para que el ejército abandone las ciudades.
El órgano opositor, el Consejo Nacional Sirio, dijo a través de un portavoz que las nuevas exigencias del gobierno son una estratagema del presidente Bashar al Asad para no acatar el plan de paz y ganar tiempo en su estrategia de represión del pueblo sirio.

Un frágil acuerdo de paz
Hace días, el enviado especial para Siria de Naciones Unidas y la Liga Árabe, Kofi Annan, anunciaba con satisfacción que tanto el gobierno como las fuerzas rebeldes sirias habían acatado su plan de paz de seis puntos para poner fin a la violencia.

El alto el fuego, que forma parte del plan, debe entrar en vigor esta semana, tras el repliegue de las tropas del gobierno de las zonas habitadas.
Sin embargo, a tan sólo 48 horas de la fecha límite establecida en la hoja de ruta hacia la paz, el alto el fuego parece una realidad inalcanzable, como informa Grant Ferrett, de la BBC.
Así lo indican los combates del fin de semana.
Al menos 160 personas murieron, el sábado, muchas de ellas, al parecer, civiles que fueron objeto de bombardeos de las fuerzas de gobierno, y el domingo se informó sobre fieros combates en distintas poblaciones del país.
Según Naciones Unidas, más de 9.000 personas han muerto desde que, hace poco más de un año, se iniciaran las protestas contra el régimen del mandatario sirio.

"Plan destinado al fracaso"
Desde el ministerio de Relaciones Exteriores sirio se dice que el gobierno no quiere que los rebeldes aprovechen la retirada de las fuerzas de seguridad para reorganizarse y rearmarse.

El portavoz del ministerio, Jihad Makdissi, señaló que "Siria tiene un plan para la retirada militar ya en marcha y en proceso de ser desarrollado", pero precisó que "completar y alcanzar el objetivo principal requerirá, imprescindiblemente, las garantías del otro bando y de los que los apoyan".
Un portavoz del rebelde Ejército Libre Sirio (FSA, por sus siglas en inglés) dijo que acatarán el alto el fuego según las premisas del plan de la ONU.
"Pero si las fuerzas de seguridad del gobierno hacen fuego, retomaremos las armas y combatiremos", agregó Qassem Saad al Din.
Por su parte, el también comandante del Ejército Libre Sirio, Riad al Asad, manifestó que no ha pedido a sus tropas que den garantías por escrito.
"Hemos dado nuestra palabra de que si el régimen se compromete con el plan, nosotros también lo haremos", dijo. "Somos honestos".
Y añadió: "El régimen no implementará el plan. Este plan fracasará".
Kofi Annan declaró este domingo que la actual "escalada de la violencia" era inaceptable.