
Mientras el régimen de Bashar al-Assad continuó ayer con la represión, en especial en las afueras de Damasco, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) aprobó ayer una declaración que llama al gobierno de Siria a cumplir con el plazo del 10 de abril para retirar sus tropas y su armamento pesado de las ciudades controladas por la oposición.
Rusia, principal aliado de Siria, aceptó la declaración que constituye un espaldarazo al plan negociado con Damasco por el mediador de la ONU y de la Liga Arabe, Kofi Annan. "La declaración del Consejo de Seguridad urge al gobierno de Siria a aplicar de manera urgente y visible sus compromisos". Además, llama a Siria a detener cada día la violencia por dos horas para permitir el acceso de la ayuda humanitaria.
El Consejo se declaró además dispuesto a autorizar el despliegue de observadores para controlar el eventual cese de las hostilidades.
La oposición siria informó que ayer murieron por lo menos 61 personas, a pesar del compromiso del régimen de aplicar un alto al fuego. La ONU afirma que las fuerzas de Al-Assad mataron a más de 9000 personas en el último año. Siria, en tanto, declaró ante el organismo que, desde el inicio de las revueltas, murieron 6044 personas, incluyendo 2566 soldados y policías..