viernes, 6 de abril de 2012

S&P cambia a negativa la perspectiva de YPF


La ofensiva contra Repsol YPF provocó ayer otra decisión que seguramente tendrá consecuencias negativas para el valor de la compañía: la calificadora de riesgo Standard & Poor's redujo la perspectiva de la nota crediticia de la petrolera, ante el "empeoramiento" de las condiciones para operar en la Argentina.

En un comunicado, S&P precisó que pasó de positiva a negativa la perspectiva de la nota de largo plazo, lo que significa que en los próximos 18 meses podría derivar en una baja de la calificación de la empresa a la que le quitaron 14 áreas de explotación ubicadas en varias provincias. "La perspectiva negativa refleja la posibilidad de que bajemos la nota de Repsol YPF en un solo movimiento en 2012, si el ambiente de operaciones para YPF sigue empeorando en forma significativa", señalaron los analistas Per Karlsson y Simon Redmond.

Este movimiento probable puede ocurrir "si las autoridades argentinas avanzan con nuevas revocatorias de licencias sin una compensación adecuada o limitando de otra manera las operaciones de YPF". Sin embargo, S&P aclaró que no tiene como escenario más probable la "pérdida de control o la nacionalización directa" por parte del Gobierno.

De hecho, el movimiento de S&P fue más leve que el de sus competidoras, Fitch y Moody's, que días atrás directamente le redujeron la nota a la empresa española asociada a capitales argentinos. Para S&P, Repsol sigue estando en el podio de "grado de inversión", que refleja una muy baja posibilidad de default. Sin embargo, en el comunicado de ayer, la calificadora sostuvo que "el riesgo de baja puede aumentar si no mejora en forma significativa el ratio de crédito en 2012, seguido del imprevisto aumento de la deuda de 2011".

Hasta ahora, el retiro de licencias equivale al 3 por ciento de la producción de esta filial, de la que Repsol posee el 57% (mientras el grupo argentino Eskenazi tiene casi el 25%), lo que ha llevado al Estado español a involucrarse en forma directa para tratar de suavizar las acciones del gobierno de Cristina Kirchner.

La estrategia del Gobierno consistió en dejar avanzar a las provincias en el retiro de las concesiones, mientras se especula con presuntos planes de compra de acciones o de expropiación directa.

El kirchnerismo, que en los 90 promovió la privatización de la empresa, la acusa ahora de no invertir lo suficiente y de causar el déficit de la balanza energética. A la vez, mantuvo los precios bajos en términos internacionales, lo que llevó a que la mayoría de las empresas privadas tengan una actitud reticente en términos de planes de inversión. Más aún, YPF jura haber duplicado sus inversiones en la Argentina en 2011 en exploración y refinación.

El Gobierno, que tiene dos directores en el board de la empresa en la Argentina, sólo posee un porcentaje ínfimo de las acciones, pero puede ejercer el poder de veto.

Duda por los dividendos

En el contexto del cierre del grifo del Gobierno para el giro de dólares del sector privado, S&P considera que posiblemente YPF pague los dividendos previstos para mayo y noviembre de este año en acciones en lugar de hacerlo en efectivo.

Un analista de una consultora de inversiones dijo a La Nacion que "hay pesimismo grande entre los inversores por la estrategia desgastante del Gobierno, que tiene mucho poder y mucho tiempo por delante". Esta situación lleva a que los inversores "apuesten poco dinero fresco a los papeles argentinos, más allá de cambiarse entre una y otra firma".

En la bolsa de Nueva York, el ADR de YPF cayó en la rueda de ayer 2,26% y acumula una baja del 20,7% en abril y del 35,1% desde enero. En la bolsa porteña, el feriado en las operaciones le dio un respiro al papel, que perdió 0,79% anteayer, 3,83% en el mes y 9,93% en el año.

La decisión de Standard & Poor's es un golpe leve y previsible para la empresa, pero golpe al fin.