lunes, 21 de mayo de 2012

Cumbre de OTAN dice adiós a Afganistán

El presidente estadounidense Barack Obama dijo este domingo en la cumbre de la OTAN que el mundo apoya la estrategia para poner fin a la guerra en Afganistán, pero advirtió que podría haber días difíciles en el futuro. 


Obama también afirmó luego de reunirse con el presidente afgano Hamid Karzai que Estados Unidos reconoce las dificultades por la que ha atravesado Afganistán, y que su pueblo quiere desesperadamente paz y seguridad


El presidente estadounidense dijo que la cumbre organizada en su ciudad de adopción, Chicago , serviría para ratificar el amplio consenso entre sus aliados para lograr una transición plena en la entrega de las competencias de seguridad a los afganos, luego de más de una década de guerra. 


La OTAN tiene previsto ceder a las fuerzas de seguridad afganas el mandato de las operaciones en contra de los talibanes en Afganistán el 2013, antes de la retirada completa de sus tropas de combate el 2014. Obama también señaló que la cumbre estaba dedicada a trazar una visión para la etapa posterior a 2014, en sintonía con los últimos acuerdos estratégicos entre Washington y Kabul. Por su parte, Karzai declaró que es importante completar la transición de seguridad para que el país ya no sea una ‘ carga’ para la comunidad internacional. 


El mandatario afgano dijo que espera el fin de la guerra y una transformación en la que Afganistán continuará trabajando para fortalecer sus instituciones y desarrollar un gobierno efectivo. Mientras tanto, en la Cumbre, el presidente francés François Hollande ya se ha convertido en un aguafiestas. A punto de comenzar la cumbre de la OTAN en Chicago, insiste en retirar a las tropas francesas de Afganistán a fines del 2012, dos años antes de la fecha fijada por la alianza atlántica. 


Una obstinación que no favorece en nada al anfitrión de la cumbre, el presidente estadounidense Barack Obama. A medio año de las elecciones presidenciales,, los asesores del mandatario estadounidense confiaban en poder presentarlo como líder y unificador en el marco de la cumbre del G8, que concluyó el sábado en Camp David y la de la OTAN que culminará hoy en Chicago. Pero Hollande lo ha impedido, de buenas maneras pero con firmeza,, alegando que la retirada se encontraba entre sus promesas de campaña. 


El paso del socialista francés ha provocado inquietud en el seno de la alianza. Algunos diplomáticos temen que su decisión pueda llevar a otras naciones a retirarse antes de tiempo, aparte de los 130 000 soldados que deberían permanecer en Afganistán hasta finales de 2014. Para los talibanes supondría además una muestra de debilidad de la OTAN y un impulso para volver a atacar al Gobierno, tras la retirada de la presencia internacional. “Entrar juntos, salir juntos”: ese era el lema de la misión conjunta, que el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, repitió sin cesar -y sin éxito- durante meses. 


Y es que, desde 2010 fueron varios los miembros de la OTAN que mostraron su deseo de abandonar el país centroasiático, aunque sus intenciones pudieron frenarse, en parte. Según el planteamiento de Rasmussen, durante esta cumbre no debía hablarse de la retirada de Afganistán. 


En lugar de ello, estaba previsto que los 50 países que forman parte de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) prometiesen al gobierno afgano ayuda para la década posterior a la salida del país. Ese apoyo debía concretarse en forma de instructores y asesores en materia de seguridad, así como en USD 3200 millones anuales para el mantenimiento del Ejército y la Policía. 


Para evitar posibles discusiones, Washington ya había hecho incluso alguna propuesta sobre la cantidad que debería aportar cada país, un pedido que no gustó mucho en algunas capitales. Tampoco surgieron dudas sobre un nuevo proyecto multimillonario: un controvertido sistema para el reconocimiento terrestre con aviones no tripulados Además, se llegó a acuerdos sobre otras dos áreas antes del inicio de la cumbre. 


Por un lado, la OTAN definirá las capacidades iniciales de su escudo antimisiles para Europa, que debe comenzar a funcionar el 2020, tras un camino plagado de disputas con Rusia. Y también se llegó a un acuerdo para que Estados Unidos retire de Europa sus armas nucleares tácticas si Rusia hace lo propio con su armamento de corto alcance, algo que no se prevé que ocurra. Así las cosas, ahora se afirma que la mayor cumbre celebrada nunca por la OTAN estará protagonizada por una gran unidad... pero no tanta como se deseaba.