Una nueva masacre de civiles conmueve a la comunidad internacional. Las agencias internacionales de noticias reportaron ayer sábado que entre 90 y 110 personas murieron la noche del viernes a manos del Ejército sirio en la ciudad de Al Hula, en la provincia de Homs.
El jefe de los observadores de la ONU en Siria, el general Robert Mood, condenó la “tragedia brutal” en Hula, que dejó, según sus colaboradores locales, 92 muertos, entre ellos 32 niños menores de 10 años. Mood expresó su “condena en los más enérgicos términos la tragedia”, y añadió que los observadores confirmaron el uso de artillería desde vehículos blindados.
El general noruego advirtió que “aquellos que utilizan la violencia para sus propios objetivos generarán un incremento de la inestabilidad y podrían llevar al país a una guerra civil”. Un reporte de la agencia DPA hablaba de cerca de 110 muertos. Se trata de la peor masacre registrada en los 15 meses de revuelta en el país.
Tras lo ocurrido, el Ejército Libre Sirio (ELS), brazo armado de la oposición, pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que anuncie el fracaso del plan del mediador internacional, Kofi Annan. El ELS instó a las Naciones Unidas a “adoptar medidas rápidas y decididas para salvar a Siria, su pueblo y toda la región con la creación de una alianza militar internacional fuera del Consejo de Seguridad para lanzar ataques aéreos a los centros militares y de seguridad del régimen”.
El ministro británico de Relaciones Exteriores, William Hague, exigió ayer sábado una respuesta internacional contundente por la masacre de Hula. También anunció su intención de pedir una reunión de urgencia al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. “Hemos iniciado consultas urgentes con nuestros aliados con vistas a una respuesta internacional contundente”, dijo el jefe de la Diplomacia británica en un comunicado. “Pediremos una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU en los próximos días”, agregó Hague.
