martes, 22 de mayo de 2012

Trapero lleva a Cannes, 'Elefante blanco'


El argentino Pablo Trapero ('Mundo grúa', 'El bonaerense') es un habitual de Cannes , donde ha presentado siempre sus películas en las secciones paralelas. Este año no ha sido ninguna excepción, y ayer estrenó su nueva película, 'Elefante blanco', en la segunda sección en importancia de Cannes: 'Una cierta mirada'. Se trata de una coproducción hispano argentina -que a mediados de junio vendrá a España- protagonizada por Ricardo Darín, el belga Jérémie Rénier y Martina Gusman, esposa y musa del director. Junto a Trapero sólo Rénier se ha desplazado a Cannes.

La película sigue el día a día de dos curas obreros en una inmensa barrida marginal de Buenos Aires. El belga es un misionero en el Amazonas que tras una masacre es rescatado por su colega argentino para que le ayude en la labor humanitaria en la bolsa de pobreza bonaerense. Allí estos dos curas estarán mano a mano con una asistente social en la Villa (nombre real de la barriada marginal donde se ha rodado la película). La construcción de un hospital público y el acto político en el que se anunciará, se convierten en el escenario donde se evidencian las diferencias entre lo que necesita la gente, lo que necesitan los políticos, y lo que es conveniente para el proyecto de la iglesia católica en los poblados chabolistas. Ambos sacerdotes tratan de entender cuál es su rol dentro de la Villa y empiezan a reconocer que tienen diferentes maneras de practicar su fe.

«Antes que la religión y la fe, es una película sobre las personas. Me ha importado más las relaciones humanas entre las personas que la relación de éstas con la fe. Por acción u omisión es importante mostrar a gente mucho más comprometida que las instituciones a las que pertenecen», aseguró Trapero, que se declara agnóstico, «aunque estudié con los salesianos, y ellos hacían muchas labores humanitarias con los pobres». El cineasta asume venir a Cannes, centro del lujo y el derroche, con una película sobre la pobreza. «Es importante mostrar esta realidad, pero sin perder de vista que se trata de una película, una historia de ficción, que hay que vender. Y para su difusión, el Festival de Cannes le viene muy bien», afirmó.
Homenaje al teatro

La competición llevó a la Croisette a un mito del cine francés, Alain Resnais, el director de 'Hirosima mom amour' o 'Mi tío de América', padre de la 'nouvelle vague', que a sus 90 años y en plena forma, ha realizado un cálido homenaje al teatro, a los actores y a 'Eurídice', función presentada como un juego de espejos con 'Vous navez encore rien vu' ('Aun no han visto nada'). Con un amplísimo reparto de actores galos interpretándose a si mismos (Michel Piccoli, Anne Consigny, Pierre Ardati, Sabine Azéma, Lambert Wilson, Anny Duperey, Hippolyte Giradot, Michel Robin o Mathieu Amalric), la trama se inicia cuando un famoso autor dramático que acaba de fallecer, convoca a través de su representante a todos sus amigos que interpretaron su pieza 'Eurídice' (en realidad es la obra de Jean Anouilh).

La otra película ayer en competición fue 'Like someone in love', rodada en Japón por el iraní Abbas Kiarostami, que habla de una joven prostituta y un viejo profesor y que constituyó una decepción absoluta, con abucheo final incluido, por parte de la prensa especializada.