"No hay otra tarea más importante y urgente en el corto plazo que la de recuperar la confianza perdida", explica el gobernador, antes de sugerir que, para ello, "es imprescindible un trabajo conjunto de todos los responsables políticos, económicos y sociales y de todas las instituciones con responsabilidad en la definición y aplicación de las políticas económicas".A su juicio, la variable más crítica de la situación por la que atraviesa la economía española "no es, por grave que sea su evolución reciente, ni el crecimiento ni el paro, sino el deterioro de la confianza", dado que sin ella "será imposible reemprender el crecimiento y la creación de empleo.
Esa parte del discurso parece ser fácilmente suscribible por cualquiera de los implicados, aunque a partir de ahí el todavía gobernador ataca de forma indirecta al Gobierno. Así, señala que un determinante fundamental de la confianza es "la credibilidad de las instituciones reguladoras y supervisoras, basada en su capacidad para ejercer sus importantes funciones con criterios de profesionalidad e independencia".
El gobernador saliente alude así sin citarlas a algunas declaraciones de miembros del Partido Popular (entre ellos, su secretaria general, María Dolores de Cospedal), que han señalado al organismo regulador como principal responsable de la crisis de Bankia.
A juicio de Ordóñez, en los países más sólidos los organismos reguladores y supervisores independientes "suponen un contrapeso contra las posibles tentaciones intervencionistas de los gobiernos". El gobernador saliente (abandona el cargo este domingo) pidió explicar en el Congreso de los Diputados su papel en la creación y posterior nacionalización de Bankia, pero el Grupo Popular vetó su comparecencia.
La referencia a ese veto en el discurso es casi directa: "esta rendición de cuentas ante los representantes de la nación no debería ser solo una obligación de estos entes, sino también un derecho, ya que la transparencia que proporciona el Parlamento es una ayuda inestimable para salvaguardar la independencia de la institución de las posibles interferencias de las autoridades y grupos de interés".
"Contar con instituciones reguladoras y supervisoras independientes no garantiza en absoluto que estas no se equivoquen. Pero con ellas se consigue que las decisiones no estén teñidas de motivaciones políticas coyunturales", continúa Ordóñez. "Yo no puedo decir que el Banco de España, en su tarea de supervisión, no haya podido equivocarse en ocasiones, pero sí puedo asegurar que sus decisiones han estado siempre basadas en criterios exclusivamente profesionales", zanja en alusión a la crisis del sector financiero, al borde de la petición de rescate a Europa.
El nombramiento de Luis María Linde como sucesor parece ir en esa dirección