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| El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble. (Agencia:EFE) |
La canciller alemana, Angela Merkel, y el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, estarían presionando al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, para que recurra a la ayuda financiera del fondo de rescate europeo, según publica en su página web el semanario 'Der Spiegel'.
Según 'Der Spiegel', Alemania desconfía de que España pueda corregir su desequilibrio presupuestario por sí misma y pretende que con la ayuda del fondo de rescate se limiten los efectos de una posible salida de Grecia del euro.
Además, el semanario apunta que el Gobierno de Merkel habría decidido esta opción a principios de semana y que Schäuble así se lo habría transmitido al ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, en el encuentro que ambos mantuvieron el pasado 30 de mayo. De Guindos habría rechazado dicha posibilidad.
El Gobierno de Rajoy ya solicitó durante la pasada semana que se pueda inyectar capital directo a la banca, sin necesidad de que la ayuda se articule a través del Ejecutivo, lo que en la práctica significaría el rescate financiero de España.
Según 'Der Spiegel', las necesidades de la banca española para recapitalizarse ascienden a entre 50.000 y 90.000 millones de euros.
El propósito del equipo de Merkel es que España sanee por esta vía su banca, vistas las dificultades con que topa para financiarse en los mercados, y a intereses cada vez más altos, que en la semana pasada alcanzaron niveles del 6,7%.
Berlín rechaza tajantemente la posibilidad de que una ayuda directa del fondo de rescate a la banca, sin pasar por los Gobiernos, en este caso el español, contrariamente a las opiniones expresadas en esa dirección desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea (CE).
Tanto Merkel como Schäuble expresaron reiteradamente esta semana su confianza en las medidas adoptadas por el gobierno de Mariano Rajoy.
En una intervención tras el Consejo del Báltico, el pasado jueves, la canciller pidió explícitamente confianza en las reformas estructurales del gobierno español y la estabilización de los bancos europeos y definió a España como un aliado en el camino hacia la consolidación fiscal.
La semana pasada la prima de riesgo alcanzó máximos históricos, al tocar los 547 puntos básicos el viernes, mientras que la rentabilidad del bono español a 10 años superaba el 6,5% y se aproximaba a los niveles en lo que Irlanda y Portugal solicitaron la ayuda financiera de la UE.
