Carlos Velasco Carballo, un español, se convirtió en el inesperado protagonista del partido inaugural de la Eurocopa. El colegiado madrileño expulsó de forma injusta al griego Pastaphopoulos por una doble amarilla al filo del descanso. Los anfitriones, una Polonia con público, juego, marcador y árbitro a favor, se frotaban las manos para la segunda mitad. El cabezazo de Lewandowski al cuarto de hora de torneo y la expulsión de un rival presagiaban un partido plácido ante una de las cenicientas del campeonato: la Grecia de Fernando Santos. Pero si de algo puede presumir el pueblo heleno es de carácter, y tras el paso por los vestuarios Grecia salió enrabietada. Salpingidis, que apenas llevaba tres minutos en el campo, cazó un balón muerto en el corazón del área para poner la igualada en el marcador y dar una pequeña alegría a un país devastado.Pero si de algo puede presumir el pueblo heleno es de carácter
La igualada provocó que Polonia, que había vivido plácidamente desde que se adelantó en el partido a base de contragolpes, volviera a cargar con el peso del encuentro. Pero los anfitriones demostraron que sin espacios les cuesta crear peligro.
De nuevo una aparición de Salpingidis provocó el pánico en su rival. El delantero fue objeto de penalti. El guardameta Szczesny derribó al griego y Velasco Carballo señaló el punto de penalti y expulsó al portero. Karagounis disfrutó de una oportunidad inmejorable para adelantar al combinado heleno, pero su disparo fue adivinado por Tyton.
A falta de 30 minutos los dos equipos vieron que el empate no era mal resultado y se centraron en no encajar más goles, por lo que el marcador no se movió.