La escena de un director de sucursal pidiendo disculpas a sus clientes por haberles colocado productos de inversión de dudosa fiabilidad podría ser historia si Michel Barnier se sale con la suya. El comisario europeo de Mercado Interior presentó ayer un proyecto de reglamento que, de acuerdo con sus propias palabras, pretende terminar con los "productos incomprensibles y, a veces, tóxicos" que han dañado la salud financiera de muchas familias europeas hasta el punto de que algunas han perdido parte de sus ahorros.Para evitar que repitan las prácticas comerciales abusivas en el futuro, el reglamento armoniza el formato y contenido de los prospectos que deberán acompañar a cada producto destinado al pequeño inversor. Y obligará a detallar sus costes y riesgos, con una presentación que permita comparar fácilmente unos productos con otros.
Las autoridades nacionales podrán prohibir o suspender la comercialización de productos que no cumplan con las condiciones estipuladas.
La Comisión Europea considera imprescindible esta medida para recuperar la confianza de la población en un sector financiero peligrosamente desprestigiado en numerosos países de la UE. El organismo comunitario recuerda que en los últimos meses se han descubierto mecanismos de comercialización que han condenado a los inversores particulares "a pérdidas, en algunos casos devastadoras, sin que hubieran sabido de antemano que cabía esa posibilidad".
El departamento de Barnier recuerda que se ha llegado "a vender deuda subordinada a personas muy ancianas sin explicarles el riesgo que suponía una salida prematura del producto". O que la venta de productos aseguradores ligados a activos bursátiles podría causar a los clientes un perjuicio potencial de más un billón de euros en toda al UE. Y que en una reciente ronda de compras de incógnito llevada a cabo por el organismo comunitario se constató que "hasta el 60% de las propuestas no eran adecuadas para el tipo de cliente".
El propio sector parece consciente de que el reglamento es necesario para mejorar su imagen y, por ahora, no se han registrado movimientos importantes en contra. Algunas fuentes esperan, sin embargo, que las compañías aseguradoras peleen para obtener un tratamiento diferenciado de sus productos.
Costes
Bruselas calcula que la factura para el sector de cumplir con las nuevas normas será de unos 171 millones de euros cuando se ponga en marcha el reglamento (en 2014 si recibe el visto bueno del Parlamento Europeo y del Consejo de ministros de Economía de la UE) y unos 14 millones anuales a partir de entonces.
"Pero el beneficio compensará esos costes que, en cualquier caso, se absorberán rápidamente", señala el organismo comunitario.