Los ministros de Economía de la eurozona (Eurogrupo) celebran este viernes una conferencia telefónica para aprobar el rescate bancario para España y el memorando que fija las condiciones de la ayuda. El primer tramo de ayuda, de 30.000 millones de euros, estará disponible así a finales de julio para que se pueda utilizar en caso de que se necesite una intervención urgente en las entidades españolas.
Los parlamentos de Alemania y Finlandia, los países que han sido más reticentes al plan de rescate bancario, ya lo han ratificado.
El rescate bancario español es el único punto en el orden del día de la teleconferencia del Eurogrupo. La renegociación del rescate de Grecia y la ayuda solicitada por Chipre se dejan así para después del verano.
Las condiciones del préstamo para España ya fueron objeto de un "acuerdo político" en la reunión de ministros de Economía de la eurozona del pasado 9 de julio y todo apunta a que se aprobarán sin cambios.
El plazo de devolución será, de media, de 12 años y medio y el período de carencia, de 10 años. El tipo de interés será variable y dependerá del que consiga el fondo europeo de rescate temporal (FEEF) en cada una de las emisiones que realice para conseguir el capital para la ayuda destinada a España. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha asegurado que, en todo caso, ese interés estará en torno al 3%.
El rescate se desembolsará en cuatro tramos a lo largo de 18 meses y dedicará 25.000 millones de euros para financiar el 'banco malo', una sociedad de gestión de activos donde las entidades que reciban ayuda deberán segregar sus activos inmobiliarios problemáticos. La ayuda podría paralizarse en cualquier momento si España no cumple 32 estrictas condiciones.
Liquidación de los bancos no viables
Para los bancos con problemas, el memorando exige su reestructuración y, si se demuestra que no son viables, su liquidación. Por ello, España deberá dar en las próximas semanas nuevos poderes al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para que pueda proceder a ese cierre de bancos.
Los accionistas y titulares de deuda subordinada y capital híbrido (productos como las preferentes) deberán contribuir a esa reestructuración, con lo que no podrán recuperar su inversión. Sólo se salvan de este reparto de la carga, los depositantes y los tenedores de bonos sénior. El Eurogrupo ha desoído así la recomendación del Banco Central Europeo que, tras cambiar de posición, pide que los titulares de bonos también contribuyan.
Para el conjunto del sector financiero, la UE exige, entre otras cosas, aumentar al 9% el capital básico o core capital de todos los bancos, reforzar el poder del Banco de España en detrimento del Ministerio de Economía o la renuncia de las cajas al control que ejercen sobre los bancos que se crearon a partir de ellas.
La Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional vigilarán que se cumplan las condiciones, incluso con inspecciones sobre el terreno.
Condiciones para la economía del país
El memorando recoge además las recomendaciones de política macroeconómica formuladas por la Comisión Europea y ratificadas por los ministros de Economía de la UE (Ecofin) al Gobierno de Mariano Rajoy, cuyo cumplimiento se controlará "en paralelo" al rescate bancario. Entre ellas se encuentra el cambio del sistema fiscal para reducir la carga tributaria sobre el trabajo, la reducción de los incentivos a la compra de vivienda o la aplicación de la reforma laboral.
El préstamo se canalizará a través del FROB, que será además el garante de la ayuda en representación del Estado español. Ello significa que, durante el período inicial y hasta que se ponga en marcha un supervisor único para toda la banca europea, el rescate bancario computará como deuda pública.
Cuando ese supervisor empiece a funcionar -algo que los líderes europeos se han comprometido a poner en marcha a finales de año-, la ayuda europea se podrá inyectar directamente en las entidades que lo necesiten y dejará de contarse como deuda del Estado español.
"Una vez que se apruebe la recapitalización directa para las instituciones financieras en España, bien se realizarán enmiendas a este contrato para poner en práctica ese acuerdo o este contrato será sustituido por otros que recojan la recapitalización directa de instituciones financieras", afirma el memorando.
Además, cuando comience a funcionar el fondo europeo de rescate permanente (MEDE) -algo que se retrasa, al menos, hasta septiembre porque el Tribunal Constitucional alemán no se pronunciará hasta entonces sobre su legalidad-, la ayuda a la banca española se realizará a través de este nuevo mecanismo, aunque sin que la devolución al MEDE tenga prioridad respecto al resto de acreedores de España.
¿Otros usos para el dinero del rescate?
Además del memorando, el Eurogrupo dará su visto bueno al acuerdo marco del mecanismo de rescate establecido con el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) en el que la recapitalización de la banca española es el objetivo principal y la razón por la que el Gobierno español ha justificado la petición del rescate a la eurozona.
Sin embargo, el borrador del acuerdo marco revela que esos 100.000 millones se podrán utilizar para otros fines si España así lo pide y los países del euro se lo autorizan. Por ahora, el Gobierno español rechaza esta posibilidad.
El borrador del documento -conocido cuando el Gobierno alemán lo remitió al Bundestag para que ratificase la participación de Alemania en el préstamo a España [leer pdf. en alemán e inglés] - deja abierta la puerta para que los fondos europeos concedidos se usen, por ejemplo, para que el FEEF pueda adquirir bonos soberanos en los mercados de deuda, tanto en el primario (las emisiones del Tesoro Público) como en el secundario (donde los compradores de deuda del primario negocian con los bonos).
Ese cambio de uso del dinero requerirá siempre una petición formal y expresa del Gobierno español y una autorización del Eurogrupo, así como un cambio en las condiciones, ya que cada línea de crédito prevista por el FEEF exige unas condiciones determinadas y específicas.
Así lo ha ratificado este jueves la Comisión Europea, cuyo portavoz ha asegurado que, en cualquier caso, el principal destinatario de la ayuda es el sector bancario y que si España quiere que el fondo de rescate compre deuda debe realizar una nueva petición.
"Para ser muy claro: los 100.000 millones de euros que la eurozona se ha comprometido a proporcionar para la recapitalización del sector bancario español van destinados a este objetivo preciso y no a otros objetivos", ha dicho el portavoz de Asuntos Económicos, Simon O'Connor.