Madrid volvió a echarse a la calle. No podía ser de otra manera. El tercer título consecutivo en una competición de selecciones no ha hecho que la afición se acomode. Pasar a la historia con una victoria de semejante contundencia merecía un festejo por todo lo alto. Y la afición no defraudó.
La expedición aterrizó en Barajas cuando faltaban escasos minutos para las cuatro de la tarde. Tras un breve paso por el hotel, el autobús comenzó su ruta por las calles más populares de Madrid, en un trayecto que tenía la plaza de la Cibeles como destino final. Durante el trayecto, los jugadores corearon y cantaron con evidentes gestos de felicidad. No faltó en el vehículo la presencia siempre necesaria de banderas asturianas. Juan Mata y Santi Cazorla se anudaron la bandera regional a su cuerpo en la celebración.
La primera parada del autobús descapotable se fijó en el palacio de la Zarzuela para recibir la felicitación personal de el Rey, don Juan Carlos. El Rey se mostró encantado con el grupo por la gesta lograda. «Nos habéis dado una alegría a todos los españoles y no sólo por ganar, sino porque como personas sois formidables. Habéis sabido ganar y ser buenos como equipo, eso es fruto de vuestro saber, de vuestro empeño y, sobre todo, del trabajo de Vicente Del Bosque, que ha sabido aguantar muchas cosas», pronunció el Rey ante la expedición española.
El momento más esperado de la noche llegó en la plaza de Cibeles. Allí se detuvo el vehículo que transportaba a los jugadores pasadas las diez de la noche, hora y media más tarde de lo previsto. En el escenario montado ante los miles de aficionados llegó el momento de Pepe Reina. El portero del Liverpool ya se había erigido en el gran animador de las dos últimas fiestas de los campeones. Ayer repitió. Uno a uno fue presentando a todos los jugadores convocados por Del Bosque.
De las descripciones de Reina se pudo saber que Albiol había quedado segundo en la porra de resultados hecha por los jugadores, que Fábregas había mejorado respecto a su habitual carácter despistado o que Fernando Llorente es el menos dotado en los juegos de cartas. También salieron a la luz algunos motes, como «cara de galgo» Juanfran, «el jabalí de Vallecas» Negredo o «tobillo mágico» Mata. Reina estuvo especialmente cariñoso con los dos asturianos. De Mata comentó que «ha pasado a la historia como el último goleador del Campeonato», y de Cazorla, «no ha jugado mucho, pero en mi equipo siempre estará». El encargado de cerrar la fiesta fue Iker Casillas, el jugador más aclamado por la gente, el capitán de una generación irrepetible.
