Las malas prácticas de los bancos están corriendo como la pólvora por todo el mundo. Estados Unidos y Reino Unido investigan si las entidades financieras manipularon las tasas de interés antes y después de la crisis para mejorar sus ganancias. Nadie está libre de sospecha: según informaba el sábado el diario The New York Times, citando a algunos funcionarios anónimos, el departamento de Justicia de Estados Unidos investiga a varios bancos por el escándalo de las manipulaciones de los tipos de interés interbancario que estalló en el Reino Unido hace un par de semanas y que se ha llevado por delante a la cúpula directiva de Barclays, banco que ya ha sido multado con 290 millones de libras (unos 363 millones de euros) por manipular el Libor, un tipo de referencia mundial que se fija diariamente en Londres a partir de las estimaciones de entre 8 y 20 bancos sobre cuál es el interés al que creen que sus competidores les prestarían dinero y que se utiliza para determinar los costos de endeudamiento en productos financieros como hipotecas, tarjetas de crédito y préstamos estudiantiles.
La administración estadounidense también ha fijado su atención en los bancos: al menos ha identificado a diez grandes entidades financieras en todo el mundo por sus malas prácticas. El departamento de justicia aprecia indicios de conducta criminal. Según explica The New York Times las autoridades estadounidenses esperan presentar cargos contra al menos un banco antes de finales de este año.
En el marco del escándalo están siendo investigados otros bancos británicos y extranjeros, como JPMorgan Chase y Deutsche Bank. Según las autoridades, Barclays manipuló entre 2005 y 2009 sus estimaciones o bien para su beneficio económico o para dar una imagen de solvencia económica durante la crisis crediticia.
Las diferentes investigaciones en curso parecen demostrar que varios bancos se pusieron de acuerdo entre sí para manipular los tipos de interés interbancario en la City de Londres. Particulares e instituciones públicas en Estados Unidos también están examinando si sufrieron pérdidas por la manipulación de los tipos. En algunos casos y algunos han presentado demandas.
La investigación del Departamento de Justicia viene a sumarse a esas demandas. En conjunto, las acciones civiles y penales emprendidas podrían costarle miles de millones al sistema financiero. Ante el temor a indemnizaciones millonarias, los bancos esperan alcanzar acuerdos con los supervisores financieros.
"Es difícil imaginar un caso más grave que este", dijo un funcionario del departamento de Justicia a The New York Times.