Aunque la convocatoria inicial —efectuada a través de las redes sociales— era para acampar frente al Palacio de las Cortes, las fuerzas de Seguridad vallaron la zona y a las 21.30 horas impedían el acceso a los manifestantes, reunidos en las cercanías desde las ocho de la tarde. Dicha concentración no contaba además con la autorización de la Delegación del Gobierno en Madrid.
Eso ha obligado a los asistentes a permanecer al comienzo de la plaza de las Cortes, para luego trasladarse hasta la plaza de Neptuno, camino de Cibeles, por lo que ha sido necesario cortar el tráfico en los dos sentidos.
Policías, bomberos, profesores, sanitarios o trabajadores de la Administración pública se sumaron a esta protesta, en la que se corearon gritos en contra del Gobierno y se pidió la dimisión del presidente, Mariano Rajoy.
Acompañados de pitos y tambores, los manifestantes gritaron "Manos arriba, esto es un atraco", "Menos crucifijo y más trabajo fijo" o "el próximo parado, que sea un diputado", y en varias ocasiones se dirigieron a los antidisturbios que custodiaban la zona del Congreso para invitarles a sumarse a la protesta.
Dos motoristas, uno de ellos policía local, se acercaron al lugar de la concentración y aceleraban sus motos para protestar haciendo ruido ante los aplausos de los asistentes. Ambos fueron identificados por la Policía, aunque no les multaron.
"He venido a luchar por nuestros derechos. Que nos quiten la paga extra es quitar el pan a nuestros hijos, esto acabará como Grecia, como poco", relataba uno de los manifestantes en un vídeo difundido por Internet. Otro de ellos, un bombero de la Comunidad de Madrid, decía: "Yo estoy dispuesto a recortar mi paga extra si ellos —el Gobierno— también recortan de lo suyo".