El fracaso de la reunión ayer entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el de la Generalitat catalana, Artur Mas, sitúa a Cataluña en el camino hacia un adelanto electoral. Sería, previsiblemente, el siguiente paso en el pulso que el independentismo catalán ha planteado al Ejecutivo central tras la masiva marcha que tuvo lugar en el día de la Diada."Se ha perdido una oportunidad histórica para el entendimiento entre Cataluña y España", dijo Mas tras su encuentro con Rajoy. El líder de la Generalitat fue más allá al anunciar que podrá en marcha un "proyecto nuevo" para Cataluña que "no sea de ruptura", según sus propias palabras, y que se enmarque "dentro de Europa y del euro".
El adelanto de las elecciones en la comunidad podría ser el principio de ese nuevo proyecto, si bien Mas rehusó pronunciarse sobre este punto. El anuncio de la celebración de nuevos comicios podría producirse la próxima semana, cuando el Parlamento catalán acogerá el debate anual de política general, y se baraja el 25 de noviembre como la fecha con más posibilidades para que se abran las urnas.
Pacto fiscal
CiU, la formación encabezada por Artur Mas, nunca ha llevado la independencia de Cataluña en su programa electoral. Por el contrario, sus aspiraciones se limitaban, hasta ahora, a la exigencia de un mayor autogobierno de Cataluña dentro de España.
El eje de dicho autogobierno sería el pacto fiscal, un nuevo orden inspirado en el concierto vasco que permita a su comunidad recaudar y gestionar todos los impuestos a través de una agencia tributaria propia.
Rajoy ha mostrado en todo momento su negativa a este pacto, aunque ha dejado abierta la posibilidad de estudiar una mejor financiación para Cataluña y para el resto de comunidades.
En cuanto a las reivindicaciones soberanistas de Cataluña, Mas ha sido tajante y ha asegurado que, en su opinión, en España "se está cometiendo un error y la Constitución se está releyendo en clave centralista".
El presidente catalán no quiere hablar de rupturas, "se tome la decisión que se tome en los próximos días", pero ha hecho hincapié en que Cataluña no puede seguir igual que en los últimos treinta años".
Rajoy, por su parte, responde con la Constitución en la mano y guarda el as de su artículo 155, pero cuidándose de no utilizarlo como amenaza explícita. Este artículo permitiría al Estado tomar el control de una autonomía en el caso de que esta actúe dañando el interés general.
Pero lejos de este hipotético escenario, Rajoy está convencido de que no hay sitio para el pacto fiscal ni para el independentismo y remite al 'plan Ibarretxe' para ilustrar cómo pueden acabar las aspiraciones de Mas.
Crece el independentismo
En Cataluña ha ido creciendo el nacionalismo y el independentismo en los últimos años y la crisis económica en la que España está inmersa desde 2008 los ha alimentado.
Mas se ha puesto ahora a la cabeza del clamor soberanista que agita una parte importante de la población catalana, como se comprobó en la manifestación del 11 de septiembre, y un anticipo de los comicios permitiría al líder de CiU capitalizar el voto independentista, según los analistas.
Cataluña, con unos 7,5 millones de habitantes, es la región con mayor PIB de España, pero también la que acumula una deuda mayor, de casi 44.000 millones de euros, una situación que ha obligado al Ejecutivo de Mas a llevar a cabo drásticos recortes para cumplir con las exigencias de déficit.
Además, en agosto, su Ejecutivo tuvo que pedir de hecho ayuda al gobierno central por algo más de 5.000 millones de euros para poder hacer frente a los vencimientos inmediatos.