La prensa australiana sale hoy en defensa de los dos locutores de radio de Sydney, que gastaron una broma a Jacintha Saldanha, la enfermera que les respondió al teléfono en el hospital y les informó sobre el estado de Kate Middleton, creyendo que estaba al habla con la reina Isabel II y con el príncipe Carlos y que apareció muerta el pasado viernes.
"Los locutores de radio Mel Greig y Michael Christian no han matado a la enfermera Jacinta Saldanha", ha asegurado tajante el 'Daily Telegraph' de Sydney, ante la ola de indignación que ha provocado la actitud de los dos presentadores, por el posible suicidio de la enfermera, casada y con dos hijos.
Los propietarios de la radio Sydney 2Day FM han convocado hoy una reunión de urgencia, para estudiar la carta que les ha enviado el presidente del hospital Rey Eduardo VII, Simon Arthur Glenarthu, quien aseguró que la enfermera fue "humillada" por la llamada de los dos locutores australianos y calificó su acción de "temeraria y extremadamente estúpida".
"Estamos examinando la carta y responderemos después de haberla discutido en el Consejo de Administración durante la jornada", ha explicado Max Moore-Wilton, el presidente del grupo Southern Cross Austereo, propietario de la radio, al 'Sidney Morning Herald'.
En la misiva, el presidente del hospital reclamaba a Moore-Wilton que tomase medidas para que este tipo de engaño "no se vuelva a repetir jamás".
Críticas al 'frenesí británico'
En sus editoriales, la prensa dominical australiana ha salido en defensa de sus locutores, cuyo programa ha sido suspendido en antena. "Es un momento de duelo, pero no un momento para culpar a alguien de manera histérica", afirma el 'Daily Telegraph' de Sidney, para a continuación destacar, que "se podía esperar el frenesí de los medios británicos".
"El suicidio es un acto complejo y no puede ser explicado por un solo acontecimiento, por muy fuerte que sea", destaca el diario. "También hay que recordar que son los medios británicos los que inflaron la broma telefónica hasta convertirla en un accidente internacional, aumentando la presión sobre el hospital y su personal", añade el periódico.
El Sun-Herald de Sydney habla de "inmensa tragedia", pero a "los que, y sobre todo a los medios británicos, que lanzan adjetivos injuriosos a dos locutores de radio y les hacen responsables de esta tragedia, por favor, encontrad vuestros espíritus".
Las causas reales de la muerte de la enfermera, de 46 años, no se conocerán hasta la semana que viene, aunque los medios británicos ya han hablado de suicidio.