miércoles, 12 de diciembre de 2012

Siete razones para invertir en Asia


Europa y Asia son los dos principales mercados por los que hay que apostar el año que viene, según Álex Fusté, economista jefe del banco privado andorrano Andbank. Por la Bolsa europea, porque sus beneficios empresariales van a crecer mucho más que los estadounidenses y, por eso, los índices del Viejo Continente pueden tener un potencial de dos dígitos largos el ejercicio que viene. 
¿Y por qué Asia? ¿Cuáles son las razones que, según este analista, invitan a invertir tan lejos? ¿Por qué piensa que las Bolsas de la región pueden llegar a subir más de un 7% el año que viene?
1. Estos países saben utilizar muy bien la ejecución presupuestaria para estimular la economía o enfriarla, según toque. Así, son capaces de tener dos trimestres de déficit y los dos trimestres siguientes de superávit. Son los Gobiernos los que deciden, según las circunstancias económicas. Mientras tanto, el mundo desarrollado sólo es capaz de generar déficit, no tienen tanta pericia en el manejo de los números. Y, el próximo año, lo que toca en Asia es reaceleración del crecimiento. La región crecerá, como mínimo, un 7%.
2. Con este buen manejo de la política fiscal, estos países han logrado acumular una deuda que sólo alcanza el 20% del PIB, mientras que en el resto del mundo supera el 84,7%, lo que significa que tienen una gran capacidad de maniobra para estimular sus economías, en caso de ser necesario. 
3. Esta región tiene en sus manos el ahorro de todo el mundo y es capaz de financiarse en moneda local, no como los países latinoamericanos, a los que se fuerza a endeudarse en dólares, una divisa actualmente muy escasa porque Estados Unidos importa menos del extranjero y, por tanto, exporta menos divisas. Por eso, países como Argentina, que se ha financiado en dólares, corre el riesgo de verse obligada a transformar toda su deuda en pesos porque no tiene billetes verdes suficientes. 
4. Emiten deuda en divisa local y el resto del mundo se la compra. En el año 2009, los inversores internacionales se comenzaron a fijar en esos activos. En ese momento, el 8% de su deuda estaba en manos occidentales. En 2012, ese porcentaje ha subido hasta el 20% y según cálculos de Fusté, es probable que llegue al 50% en próximos años lo que, en términos de precio puede implicar subidas muy importantes. De ahí su apuesta por la deuda asiática.
5. Las familias y, en general, la economía privada extrajo una gran lección de la crisis de 1997 y ya no se endeudan tanto como antes. De hecho, tienen mucho margen para hacerlo, lo que le otorga un potencial indirecto de crecimiento económico a sus países. 
6. Pero es que, además, no va a hacer falta que los agentes económicos de los países asiáticos se endeuden, porque va a continuar llegando mucha inversión extranjera directa, porque tiene todo el sentido económico seguir haciéndolo. Es la región que más crece del mundo.
7. Persiste la creencia de que los países asiáticos son muy dependientes de Occidente, de que si EE.UU. o Europa se enfrían, ellos también lo hacen, pero, en realidad, la vinculación no es tan importante. Sólo un 8% de las exportaciones de los países asiáticos tienen como destino EE.UU. o Europa, el 92% tiene como destino el resto del mundo, especialmente, sus propios países vecinos. Por eso, cuando se desaceleran, es porque ellos quieren, lo mismo que cuando se reaceleran.