
La presión internacional contra el régimen de Bashar al-Assad se intensificó ayer aún más con la decisión de las Naciones Unidas de nombrar al ex secretario general del organismo Kofi Annan nuevo enviado especial para lograr el fin de la violencia en Siria.
El sucesor de Annan, Ban Ki-moon, y el secretario general de la Liga Arabe, Nabil El Araby, hicieron el anuncio ayer por la tarde en Nueva York, y afirmaron que Annan "proveerá buenos oficios con el fin de poner fin a toda violencia y violaciones de los derechos humanos''.
Apenas unas horas antes, una comisión de la ONU en Ginebra había acusado a las fuerzas armadas sirias de perpetrar "crímenes contra la humanidad" con el consentimiento de los más altos niveles del Estado.
El segundo informe divulgado por el grupo de expertos de la ONU (el primero se presentó a fines de noviembre) reveló que altos cargos del régimen de Al-Assad no sólo tuvieron conocimiento de los crímenes cometidos por las tropas sino que dieron el visto bueno a la brutal represión contra civiles y rebeldes.
La comisión, encabezada por el brasileño Paulo Pinheiro, entregó al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos un sobre lacrado que contiene la lista con los nombres de los altos cargos del régimen responsables de esos crímenes.
Los expertos de las Naciones Unidas denunciaron también la violencia ejercida por los grupos rebeldes del denominado Ejército Libre Sirio (ELS). "Son responsables de graves abusos, pero no comparables a los cometidos por el Estado", concluyó el informe.
Para evitar una guerra civil, la comisión, fundada en septiembre pasado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, reclamó un diálogo político urgente y pidió la convocatoria de una conferencia internacional que ponga fin a la violencia.
Entre las víctimas mortales desde que comenzaron las protestas contra el régimen de Al-Assad, hace casi un año, hay por lo menos 500 chicos y adolescentes, precisó el reporte de la ONU. "Francotiradores y otras fuerzas del Estado mataron o hirieron a chicos, incluso de diez años o menos", afirmó la comisión.
El trabajo de investigación se basó en contactos personales con periodistas, desertores y refugiados fuera de Siria, y en entrevistas telefónicas con ciudadanos que viven en Siria, adonde los expertos de la ONU no pudieron acceder por falta de autorización oficial.
HOMS, BAJO FUEGO
La comisión cifró en por lo menos 787 los civiles muertos (incluidos 53 mujeres y 75 niños) en las primeras dos semanas de febrero. La ciudad más golpeada fue Homs, bastión rebelde que ayer vivió su vigésimo día de asedio con una intensificación de la ofensiva del ejército. Las fuerzas gubernamentales volvieron a bombardear distritos en manos rebeldes, pese a las condenas internacionales por la brutal represión del día anterior, cuando murieron más de 80 personas, entre ellas dos periodistas occidentales.
Los tanques del ejército ingresaron en el barrio de Baba Amr, que ha sufrido la peor parte de los ataques. Según informaron activistas sirios en Homs, el fuego de artillería pesada se centró principalmente en ese distrito y en el de Inshaat, donde están atrincherados los rebeldes del ELS. Los ataques, según las mismas fuentes, habrían causado unos 47 muertos.
Por otra parte, diplomáticos occidentales dijeron que no habían logrado evacuar los cadáveres de los dos periodistas occidentales muertos en Homs anteayer, la norteamericana Marie Colvin y el francés Rémi Ochlik.
El frente diplomático contra Al-Assad se reactivará hoy, con la reunión del grupo de países "amigos de Siria" en Túnez. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que participará en el encuentro, dijo ayer que "la reunión será una oportunidad importante para comenzar a pasar del consenso internacional a la acción". Un vocero del gobierno de Túnez dijo ayer la propuesta de solución involucra el envío de una fuerza de paz a Siria y el pedido de un cese al fuego para permitir la distribución de ayuda humanitaria.
Agencias AP, AFP, DPA y Reuters