martes, 21 de febrero de 2012

Putin reaviva Guerra Fría vísperas electorales


Ante el aluvión de ataques que el primer ministro ruso, Vladímir Putin, está teniendo que soportar desde la calle y las redes sociales, nada mejor que agitar la amenaza externa y reavivar el clima de la Guerra Fría para presentarse como la única garantía de seguridad para el país. Para presentarse como el hombre fuerte que devolverá al país a sus viejas glorias imperiales y lanzar el mensaje de que no están las cosas como para cambiar de dirigente en momentos de turbulencia internacional.

En un artículo en el diario «Rossískaya Gazeta», Putin propone un rearme sin precedentes para los próximos diez años. Y en línea con los viejos tiempos de la Unión Soviética, pide que la industria militar se convierta en «punta de lanza del desarrollo económico» del país. Escribe que las últimas crisis internacionales han puesto sobre la mesa «los límites de la soberanía nacional». Por lo que considera que Rusia nunca debe mostrar «debilidad».

Presupuesto de Defensa
Putin considera que su país «se ve empujado por la política de Estados Unidos y de la OTAN, con su determinación en desplegar el escudo antimisiles en Europa». Advierte de que «la respuesta a la defensa antimisiles norteamericana será efectiva y asimétrica». Y explica los pasos que seguirá su política de rearme: «En diez años incorporaremos al Ejército más de 400 misiles intercontinentales dotados de cargas atómicas, 28 submarinos, más de 50 navíos de guerra, más de 600 aviones, más de 1.000 helicópteros, más de 2.300 tanques y decenas de rampas móviles para misiles antiaéreos de la última generación». En los próximos diez años, se asignará a los presupuestos de Defensa 23 billones de rublos (unos 583.000 millones de euros). Para recuperar la grandeza y «superioridad» de las fuerzas armadas rusas.

Esta política de rearme militar no solo es es muy del gusto de Putin. Tiene además un fuerte tirón popular entre los sectores más nacionalistas de Rusia. Una circunstancia que el primer ministro tiene muy en cuenta con vistas a las próximas elecciones presidenciales.

Putin, de hecho, cuenta con fuertes posibilidades de ganar por mayoría absoluta en la primera vuelta electoral. Así lo muestra un sondeo realizado por el Centro de estudios Sociológico Vtsiom, que señala que el primer ministro conseguiría el 58,6 por ciento de los votos. Para evitar una segunda ronda electoral basta con que obtenga el 50% de los sufragios. Su más inmediato seguidor, el comunista Guennadi Ziugánov, se quedaría con el 14,8 por ciento. El sondeo coincide con un estudio del centro Levada, que señala que un 55 por ciento de los rusos creen que su país puede ser atacado por Occidente.

«Guerras regionales»
En su renovada retórica de Guerra fría, y en clara alusión a Siria e Irán, Putin escribe: «Ante nuestros ojos surgen nuevas guerras regionales y locales. Aparecen zonas de inestabilidad, de caos dirigido... Percibimos intentos de provocar esos conflictos junto a nuestras fronteras o las de nuestros socios».

Rusia y China se han enfrentado a la comunidad internacional en su apoyo al régimen de Bashar al Assad. Y han vetado en el Consejo de Seguridad una resolución de condena de Damasco. Aunque apenas han contado con más apoyo que el de la alianza bolivariana (Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador).

El primer ministro ruso alerta de que su país «no puede depender exclusivamente de métodos diplomáticos o económicos para resolver los conflictos». Según sus palabras, hace falta que «Rusia se sienta segura y que sus socios entiendan sus argumentos». Putin ve además muy positivo invertir en el programa de rearme, ya que el complejo militar-industrial se convertirá así en la «locomotora» de la economía rusa. «A veces se sostiene que la reactivación de la industria de defensa es una carga pesada para la economía, y se pone como ejemplo lo que sucedió con la Unión Soviética», comenta el mandatario ruso. Pero, añade, pensar así «es un gran error», ya que «la industria militar puede llegar a ser una locomotora que promueva el desarrollo de otros sectores como la metalurgia, la ingeniería mecánica, la química, la radio-electrónica y las tecnologías de comunicación».

El ministro de Finanzas, Alexéi Kudrin, fue destituido el año pasado por discrepar con el presidente Dmitri Medvédev sobre los fondos presupuestarios que deben ser asignados a Defensa. Kudrin, al igual que muchos expertos, está convencido de que Rusia nunca tendrá una economía moderna mientras gaste tanto dinero en armamentos.

Este último artículo de Putin entronca también con el tono ultranacionalista y de fortaleza asediada que sus partidarios están empleando en campaña electoral. Acusan a la oposición y a los participantes en las últimas concentraciones de ser unos «traidores a sueldo de Washington» que buscan «el caos» para hacer más fácil «el reparto (entre los países de Occidente) de las riquezas naturales de Rusia». La amenaza externa ha sido siempre en Rusia un buen pretexto para cerrar el país, recortar libertades y mantener el poder de forma antidemocrática en manos de los mismos de siempre. De ahí también que sus acólitos promuevan hasta la saciedad que «no hay alternativa a Putin».
Fuente: ABC.ES