
Asturias afronta este domingo, tras una legislatura de poco más de 10 meses de duración, las primeras elecciones autonómicas anticipadas de su historia democrática a las que están convocados 989.732 ciudadanos para elegir a los 45 diputados que compondrán el nuevo Parlamento regional.
En estos comicios, el censo electoral -del que forman parte 89.793 asturianos residentes en el extranjero- se ha incrementado en 3.712 ciudadanos respecto a la convocatoria de mayo de 2011 en la que la participación se situó en el 66,89%.
En las elecciones autonómicas Asturias se divide en tres circunscripciones -central, occidental y oriental- donde se eligen 34, seis y cinco diputados, respectivamente. En esta ocasión, concurren 21 partidos o coaliciones frente a las 18 de 2011, y los votantes podrán ejercer su derecho en 1.614 mesas distribuidas entre 649 colegios.
La ley electoral fija el umbral de representación en el 3% de los votos y la evolución de las elecciones está marcada por las mayorías socialistas, ya que el PSOE ha sido la fuerza más votada en siete de las ocho legislaturas, mientras que sólo en 1995 el PP fue la formación que obtuvo más sufragios.
En los comicios de mayo de 2011 la nueva formación política de Francisco Álvarez-Cascos, Foro Asturias, irrumpió con fuerza en la escena electoral para obtener el mayor número de escaños (16), uno por encima del PSOE que, no obstante, le superó en votos, mientras que el PP logró 10 e Izquierda Unida cuatro.
Alta abstención
A lo largo de las ocho elecciones autonómicas celebradas hasta ahora, el Principado ha sido tradicionalmente una de las comunidades con un índice de abstención superior a la media nacional que se situó entre el 41,30% de 1991 -el porcentaje más elevado- hasta el 33,11% de hace 10 meses.
La reforma de la Ley Electoral determinó ya en las pasadas elecciones autonómicas un notable descenso de la participación de los residentes en el extranjero de los que sólo votaron el 4,2% frente al 23,8% que lo hizo en 2007.
El voto emigrante, que hasta la pasada semana había sido solicitado únicamente por 4.175 ciudadanos, se escrutará el próximo miércoles y a estos sufragios los de los más de 11.300 asturianos que, según los últimos datos, han votado ya por correo.
La incógnita de la gobernabilidad
La nueva Cámara que surja de las elecciones de hoy tendrá un mandato limitado por el término natural de la legislatura originaria, de forma que los siguientes comicios deberían celebrarse, al igual que en el resto de comunidades de la denominada vía lenta, el cuarto domingo de mayo de 2015.
La cita de hoy posiblemente no despejará los problemas de gobernabilidad que han desembocado en estos comicios anticipados, dada la ajustada diferencia que hay entre los partidos de izquierda y derecha que, previsiblemente, les obligará a buscar alianzas.
Así lo vaticinan las encuestas y sondeos elaborados con motivo del adelanto de esta cita electoral que también dan a Unión Progreso y Democracia (UPyD) la llave de la gobernabilidad de Asturias.
Los resultados de las encuestas reflejan un empate virtual a la suma de los dos partidos de izquierda, PSOE e IU, que se situarían entre 21 y 22 escaños, al igual que la del PP y Foro, el partido que lidera Francisco Álvarez-Cascos, que se situaría en esa banda o ligeramente por encima de la mayoría absoluta (23).
Si UPyD consigue finalmente colarse en el parlamento asturiano -en las últimas elecciones autonómicas no consiguió un diputado por medio millar de votos- podría convertirse también en la formación decisiva para inclinar la balanza a uno u otro lado.
Demandas de estabilidad
En suma, los asturianos tendrán hoy el encargo de resolver en las urnas la gobernabilidad del Principado después de que los representantes que eligieron hace sólo diez meses hayan sido incapaces de entenderse.
El pasado 30 de enero, el presidente, Francisco Álvarez-Cascos, anunciaba la disolución del Parlamento el 30 de enero, días después de que éste tumbase los presupuestos que sostenían su programa. Justificaba su decisión por un "complot" de PSOE y PP, una "anómala alianza" cuyo objetivo era "impedirle gobernar".
La estabilidad del Gobierno ha sido una de las demandas más repetidas en las últimas semanas desde distintos estamentos de la sociedad, incluida la patronal, que considera que los más de 100.000 parados que ya habrá estos días en la región obligan a actuar con diligencia y eficacia.