
Con el tiempo necesario para reposar la amarga victoria en las urnas que su compañero Javier Arenas cosechó en las elecciones andaluzas -quedándose por cuarta vez consecutiva a las puertas de la presidencia de la Junta-, Mariano Rajoy aterrizó ayer en Seúl para participar en la Cumbre de Seguridad Nacional. Un foro en el que la crisis económica y las medidas que el Gobierno español piensa tomar para capearla quedarán al margen, pero que el actual inquilino de La Moncloa tiene en mente. Un plan de austeridad y recortes que el líder del Partido Popular ha tenido en stand by hasta que pasaran los comicios andaluces y asturianos, pero que a partir de ahora se va a intensificar. Un extremo que el propio Rajoy confirmó ante los periodistas que le esperaban en la ciudad surcoreana. Ahora falta por aclarar si habrá o no subida del IVA o un nuevo retoque del IRPF, además de la anunciada subida del Impuesto de Sociedades. Cuestiones que muchos sospechan que figuran en lo que se ha venido a llamar la agenda oculta del presidente español, que a partir de ahora empezará a ser de dominio público.
Aunque buena parte de la prensa y de la clase política ha interpretado el resultado electoral en Andalucía como el primer toque de atención de los ciudadanos a la hoja de ruta del Gobierno de Rajoy, el presidente español no se dio por aludido. Y adelantó que los ajustes continuarán, porque desde las instituciones europeas vigilan de cerca los pasos del Estado español en materia económica: "Tenemos problemas para financiarnos en los mercados, está la UE detrás; estamos haciendo lo que tenemos que hacer".
Y la primera parada de la segunda oleada de reformas que el equipo de Rajoy tiene en mente se conocerá este mismo viernes. Veinticuatro horas después de que se cumplan los primeros cien días de su gobierno y tras padecer la primera huelga general, fruto de la reforma laboral, Soraya Sáenz de Santamaría desvelará los Presupuestos Generales del Estado para el presente año. Unas cuentas que el líder de los populares adelantó desde Seúl que serán "muy austeras". Una de las dudas que se debe aclarar es si el Partido Popular aplicará la tijera en materias sensibles como Educación o Sanidad.
Al margen de los PGE, en abril y mayo, según indicó Rajoy, seguirá con las reformas, confiando en contar "con la compresión de la gente". En este sentido, el dirigente del PP se comprometió a explicar todo lo que se hace, pero garantizó que no cambiará su gestión porque "España hoy no se puede quedar parada ni anclada treinta años atrás". "Hay que mirar al futuro, hay que hacer reformas; los demás los hacen y nos estamos jugando el futuro, no de los próximos dos años, sino el futuro de España en muchos años", enfatizó el presidente español.
APOYO A ARENAS En cuanto al resultado de su partido en las elecciones andaluzas, Rajoy prefirió poner el acento en el avance logrado por sus compañeros y ratificó la validez de sus propuestas: "Nunca habíamos tenido un resultado tan bueno, hemos ganado las elecciones, nunca las habíamos ganado, hemos mejorado muestra posición respecto a las últimas autonómicas. Nos hubiera gustado, como es natural y todo el mundo sabe, gobernar, pero nosotros vamos a seguir ahí".
Tras asegurar que sus compañeros en Andalucía "lo han hecho muy bien, especialmente Javier Arenas", aseguró que el discurso que han mantenido sigue en vigor, por lo que el Partido Popular continuará trabajando para que en Andalucía se reduzca pronto el paro y se genere actividad económica. "Estoy muy orgulloso de mis compañeros de partido, muy contento, han tenido un gran resultado, hay mucha gente que nos ha votado y vamos a tener en cuenta también lo que han pensado esas personas que han confiado en nosotros y vamos a seguir adelante", insistió, antes de dejar claro que las reformas continuarán en los próximos meses "porque es lo que España necesita; no es un capricho". "Nunca oculté que esto no iba a ser fácil, que era muy difícil, y que las medidas tardarán en producir efectos", concluyó.
ARRANCAN LAS NEGOCIACIONES En Andalucía y Asturias fue ayer una jornada de análisis e interpretaciones, aunque la alegría fue por barrios. Con el beneplácito de Ferraz, donde el secretario general del PSOE pudo sacar pecho tras ser la primera fuerza en el Principado y aguantar en la Junta, José Antonio Griñán comenzó a tantear a Izquierda Unida para preparar el pacto que le permita mantenerse al frente del Gobierno andaluz.
La posibilidad de seguir gobernando en Andalucía ha sido acogida en las filas socialistas como un balón de oxígeno e incluso como una demostración de que ha comenzado un cambio de ciclo, en palabras de Alfredo Pérez Rubalcaba.
Para el líder socialista, los ciudadanos han marcado al PP unas "líneas rojas" y le han dicho: "Por aquí no", en respuesta a las políticas que está aplicando el Ejecutivo de Mariano Rajoy, sobre todo la reforma laboral, después de haber prometido todo lo contrario en la campaña electoral. Rubalcaba atribuyó los resultados a esas medidas, en tanto que en el PP algunas fuentes admitieron que Griñán "acertó de lleno" al no adelantar los comicios andaluces porque así "ha podido exprimir el discurso del miedo" a los ajustes.
Sobre el futuro de Javier Arenas al frente del Partido Popular en Andalucía tras una nueva desilusión en las urnas, su número dos, Antonio Sanz, aseguró que el candidato continuará en el Parlamento como líder de su partido porque cuenta con el respaldo de "todos". Fuera de micrófonos, algunos dirigentes del PP dudan de que Arenas permanezca en la Cámara porque, tras su cuarta contienda electoral, ya "no le quedan fuerzas" para estar más años en la oposición. "No creo que le apetezca batallar contra un gobierno del PSOE e IU", reconoció una fuente de ese partido.
Situación bien distinta a la del Principado de Asturias, donde los partidos que han obtenido representación permanecen a la espera de saber si el voto de la emigración da un escaño más al PSOE en detrimento del Foro, lo que dejaría todo en manos del único parlamentario de UPyD.