jueves, 22 de marzo de 2012

Francia: El asesino de Toulouse, muerto


Después de tres minutos de ráfagas y explosiones, el terrorista Mohamed Merah ha muerto en un enfrentamiento con las unidades del RAID que le tenían acorralado en su casa desde la madrugada del miércoles. Del intercambio de disparos tres policías resultaron heridos, uno de ellos muy grave.

Fuentes oficiosas de la policía lo han confirmado a medios franceses.

Esta mañana, el ministro del Interior francés, Claude Guéant, pensó que el yihaidista se había suicidado, de ahí que la policía hiciera tres detonaciones en su piso para entrar con precaución (temerosos de que hubiera alguna bomba trampa). Penetraron habitación por habitación. El homicida se mantenía al fondo, en silencio, y cuando los agentes llegaron al último cuarto se escucharon tres minutos de ráfagas de disparos, lo que hace suponer que Merah quería hacer pensar a los agentes que podía estar muerto o dormido para sorprenderles a su llegada y morir matando. Es lo que los especialistas llaman un "suicidio agresivo".

Se está a la espera de que Guéant dé una rueda de prensa con todos los detalles de la operación.

La policía francesa desarrolló durante toda la noche una nueva fase de la operación para detener al presunto autor de la muerte de siete personas en los últimos diez días en las localidades francesas de Toulouse y Montauban.

Sin embargo, las fuerzas de seguridad no sabían nada de él, desde las 22.45, cuando sus últimas palabras fueron: "Quiero morir con las armas en la mano".

Intimidación y desgaste

A las 23.00 horas de ayer miércoles, las fuerzas de seguridad trataron de intimidar al supuesto responsable de los asesinatos, Mohamed Merah, detonando cuatro artefactos en la zona. Una hora y media más tarde, se volvieron a escuchar otras tres explosiones en el área vigilada; el estruendo de las dos primeras fue más débil, mientras que el sonido de la tercera resultó igual de intenso que las anteriores.

El objetivo de estas detonaciones, según el Ministerio del Interior, era intimidar a Merah y hacer que se rindiera tras más de 24 horas atrincherado en su domicilio.

Interior reconoció que no "quería correr riesgos" y que estaba adoptando una estrategia de presión y desgaste a la espera de que se entregue.

El experto en Defensa Jean-Paul Ney, consultado por la cadena 'BFM', ratificó que las autoridades optaron por dar prioridad a la prudencia y desencadenar contra el asesino confeso una "auténtica guerra psicológica" para agotarle mentalmente.

El ministro del Interior, Claude Guéant, precisó por la tarde que se buscaba evitar el asalto y capturarle vivo, con el fin de presentarlo ante la Justicia y rendir cuentas sobre lo cometido y sus motivaciones.

Más de 24 horas atrincherado

El supuesto criminal estuvo fuertemente armado en su domicilio, situado en la primera planta de un edifico de cinco pisos que fue evacuado poco después del inicio de la operación y que se encontraba rodeado por agentes de los cuerpos de élite de la policía francesa. Las autoridades también cortaron el gas y la electricidad en todo el barrio donde se encontraba atrincherado.

Merah, de 23 años y empleado de un taller mecánico, fue localizado en la madrugada del martes al miércoles a tan sólo tres kilómetros del colegio judío Ozar Hatorah, el objetivo de su último atentado, llevado a cabo el pasado lunes. Según indicaron las autoridades, el criminal llegó a asegurar que se rendiría hasta en tres ocaciones.

Según el fiscal Molins, el terrorista "se enorgulleció" de lo que hizo y sólo se arrepintió de no haber causado más muertes. De hecho, ayer por la tarde, el fiscal jefe de París, François Molins, indicó que el 'asesino de la moto' quería matar ayer mismo, miércoles, a un militar "a la salida de su domicilio", y además "tenía otros proyectos criminales", como acabar con la vida de dos policías que ya tenía localizados.

Las autoridades encontraron la cámara que llevaba al cuello cuando realizó la matanza en la escuela judía, pero su contenido aún no ha sido analizado.