viernes, 9 de marzo de 2012

Grecia respira aliviada tras el éxito del plan


Tras años de depresión bordeando la bancarrota, Grecia empieza a vislumbrar un atisbo de luz. No es que haya todavía lugar al optimismo (ayer se supo que el paro ronda ya el 21?%), pero sí a una tibia esperanza gracias a los indicios de que la renegociación de la deuda con los acreedores privados ha tenido éxito.
El plan para que bancos y aseguradoras aceptaran perder más de la mitad de su inversión a cambio de no perderla toda, terminó ayer a las nueve de la noche. Y aunque al cierre de esta edición no había datos oficiales sobre los acreedores que se habrían sumado al acuerdo, fuentes del Gobierno daban por hecho que se alcanzarían los porcentajes necesarios para sacar adelante el programa. «Durante mucho tiempo evité dar un número específico, pero siento que habrá una altísima participación», dijo Charles Dallara, director del Instituto Internacional de Finanzas, que agrupa a los mayores poseedores de deuda griega, informa Efe.
El día anterior, 32 grandes entidades europeas dieron el visto bueno al plan, entre ellas el BBVA español, que posee 37 millones en bonos, pero no así la aseguradora Mapfre, que dispone de otros 251,6 millones. El Banco Santander tiene títulos por valor de 84 millones suscritos entre particulares, como Unicaja (6 millones) y Caixabank (4,2).
Segundo rescate
El plan de reestructuración es condición sine qua non para que la UE y el FMI liberen los 130.000 millones del segundo rescate que el país necesita para no ir a la quiebra. Y contempla reducirla desde el 160 % del PIB actual (350.000 millones) al 120 % en el año 2020.
Del total de esa deuda, 206.000 millones están en manos privadas, y para cumplir los objetivos pactados con la UE y el FMI, Atenas debería asegurar que de esa cantidad solo tendrá que devolver unos 99.000 millones. Lo que implica que sus acreedores deberían perdonarle otros 107.000 millones.
Para lograrlo, debía obtener el sí de un número de tenedores que sumaran alrededor de un 75?% del total de la deuda, lo que le permitiría obligar al resto a aceptar, aunque bajo condiciones diferentes, dado que parte de la deuda no se contrajo bajo la legislación griega, sino de otros países.
Poco antes de las nueve de la noche de ayer, según varios expertos citados por medios griegos y agencias internacionales, Atenas habría logrado adhesiones muy cercanas a esa cifra. Los mercados también respondieron (el Ibex español subió un 1,78 % y la prima de riesgo se relajó en los 326 puntos) como dando por hecho que, si bien aún no hay razones objetivas para ser optimistas con Grecia, al menos sí empieza a haber algunos motivos para albergar ciertas esperanzas.