lunes, 5 de marzo de 2012

Oposición trata de amargar el triunfo a Putin


La victoria de Vladimir Putin en las elecciones del domingo no es sino un asalto más en la lucha que mantiene el Kremlin con la oposición y sus manifestantes. El casi 64% logrado por el actual primer ministro le permite no acudir a una segunda vuelta y le da la iniciativa para acometer reformas económicas y políticas. Además, pone en sus manos la posibilidad de abrir un diálogo para atender las propuestas de estos ‘indignados’ rusos, principalmente relativas a la lucha contra la corrupción y la transparencia y apertura políticas.

Hay más actores en el nuevo tablero que han dejado los comicios. Los comunistas de Genadi Ziuganov han visto robustecida su postura llegando al 17% de apoyo son los jefes oficiales de la oposición, que sin embargo tiene a sus mejores exponentes fuera del parlamento y de las candidaturas presidenciales.

Nombres como Ilya Yashin o Alexei Navalny apenas eran conocidos hace un año y ahora son cortejados por los propios comunistas, que en todo caso se han visto beneficiados por el clima de descontento recibiendo muchos votos de gente de otras ideologías que lo quería era empequeñecer la victoria de Putin. Ziuganov dijo anoche que no reconocía los resultados electorales, por lo que será hoy una de las estrellas.

El de Mijail Projorov es otro nombre que hay que tener en cuenta. Apenas ha podido llegar al 7% de los votos pero, al contrario que para el resto de candidatos, era su primera vez en una contienda presidencial y tiene entre manos un proyecto de un nuevo partido político de corte liberal. El ultranacionalista Vladimir Zhirinovski logró el mismo resultado, pero después de haber concurrido varias veces y con un horizonte en el que le será más difícil llamar la atención.

Las denuncias de irregularidades han sido constantes. La ONG Golos, defensora del derecho al voto y la limpieza del proceso electoral, denunció más de 3.000 irregularidades en las elecciones presidenciales en Rusia.

La oposición ha convocado para hoy una gran concentración en la plaza Pushkin, en el centro de la capital. Se supone que el evento permitirá medir la evolución del movimiento de contestación contra el régimen que está compuesto por una coalición de liberales, nacionalistas y personalidades de la cultura y de los medios de comunicación que movilizó en los últimos tres meses a decenas de miles de personas en manifestaciones en Moscú y en otras ciudades. El lema acabó siendo el mismo en todos lados: "Rusia sin Putin".

Los actos de estos días servirán para ver el reparto de fuerzas dentro de la propia oposición, que está seriamente dividida. El escritor y político radical Eduard Limónov anunció su decisión de celebrar una manifestación no consensuada en el día de hoy en la emblemática plaza Lubianka, cerca de la sede del Servicio Federal de Seguridad (FSB).

Limónov calificó de “cobardes” y “conformistas” a los opositores que aceptaron manifestarse en un sitio alternativo. Pero el coordinador del Frente Izquierdo, Serguei Udaltsov, respondió a esa acusación diciendo que a Limónov “no le interesan acciones conjuntas sino su propio lugar en el proceso”. “Llevan tres meses dividiendo deliberadamente a la oposición”, escribió en su perfil de Twitter.