
Con cinco partidos de liga por delante y la semifinal de la Liga Europa en juego, Unai Emery decidió ayer comunicar a la plantilla que la próxima temporada no estará al frente del equipo. No fue un anuncio premeditado sino provocado por el fragor de la reprimenda que le estaba lanzando al grupo en el vestuario antes de salir al campo a entrenar. El técnico, abatido por el ridículo del Calderón, más o menos, les vino a decir a los jugadores que hay que "espabilar" y que, ganar o perder los próximos partidos de liga, redundará en su propio beneficio. "La Champions de la próxima temporada la disfrutaréis vosotros. Yo no estaré aquí", les sorprendió. Un mensaje que, algunos jugadores, traducen como una irresponsabilidad y una forma de trasladar toda la presión hacia ellos.
Con este anuncio, que desconcertó a los dirigentes por inesperado, el técnico pone fin a su etapa en el Valencia y es él quien toma la iniciativa para finiquitar el proyecto que arrancó en el verano de 2008. En este periodo, el técnico ha clasificado en dos ocasiones al Valencia para la Liga de Campeones y, aunque no ha logrado ningún título, esta temporada ha logrado llevar al Valencia hasta las semifinales de la Copa del Rey y, de momento, la Liga Europa. Si el Valencia remonta el 4-2 del Calderón conseguirá, a pesar de todos los altibajos del año, disputar un título europeo.
Emery, al que los acontecimientos de esta temporada han sobrepasado, inició el curso con un proyecto que ya se zarandeaba porque, de inicio, no contaba con el total apoyo del club y el agrado de la afición. Sin embargo, una muy buena primera vuelta, unida a la irregularidad de los rivales permitieron al equipo instalarse cómodamente en la tercera plaza y reivindicarse como el considerado líder de la liga de los mortales. Sin embargo, la tranquilidad que aportó tener una amplia ventaja sobre los rivales es la que ha llevado al equipo a acomodarse y ofrecer la peor de sus versiones. Un equipo bipolar, falto de carácter y con poca reacción.
Si por la mañana el técnico expresó a los jugadores su preocupación porque el tercer puesto está en peligro, al mediodía habló con el coordinador de la secretaria técnica Braulio Vázquez y comió con el delegado Voro González. En ambas reuniones, se trató de poner en común posturas y soluciones para poder reconducir la situación. El domingo contra el Betis, y en un ambiente cripado como se prevé esté Mestalla, se debe dar el primer paso. La Liga de Campeones está en juego