jueves, 17 de mayo de 2012

El BCE cierra el grifo a los bancos griegos


Los bancos griegos no están haciendo los deberes de recapitalización y el Banco Central Europeo (BCE) actúa en consecuencia, con una restricción de liquidez que suena a campanada de aviso para el resto de bancos europeos no suficientemente capitalizados y que puede terminar con trifulcas ante los cajeros automáticos de Atenas.

El BCE ha suspendido de forma temporal las operaciones monetarias con varios bancos griegos. Un funcionario de la institución ha confirmado que los afectados son aquellas entidades que han participado de forma privada en el canje de deuda griega y se han quedado sin capital. "Una vez que el proceso de recapitalización culmine, y esperamos que esto concluya pronto", señala, "los bancos recuperarán acceso a las operaciones de financiamiento estándar Eurosystem".

Hay al menos cuatro bancos griegos que están operando con un capital social negativo. Por esta razón según sus propias reglas, el BCE no puede proporcionar liquidez a las entidades en una situación como esta.

El regulador europeo retomará previsiblemente las operaciones una vez se ponga en marcha la nueva ronda de capital del fondo de rescate. Según el diario holandés 'Market News International', la futura inyección de liquidez que recibirá Grecia del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) que, que podría llegar a los 18.000 millones de euros, pondría fin a los problemas de solvencia de la banca helena, lo que permitiría al BCE retomar las operaciones monetarias.

Pero la decisión de la institución dirigida por Mario Draghi de cerrar el grifo de la liquidez a parte del sistema bancario griego no es sólo una posición técnica y tiene cierto carácter ejemplarizante. Se debe, principalmente, a los escasos avances del país en sus planes de recapitalización de la banca a pesar de que Grecia recibe mensualmente 25.000 millones de euros mensualmente del FEEF destinados precisamente a este fin.

La cantidad que la banca helena había recibido del BCE a finales de enero ascendía a 73.000 millones, cifra que en la actualidad se habría reducido a la mitad según el citado periódico holandés.

A modo de comparación, la deuda de los bancos que operan en España con el Banco Central Europeo alcanzó los 263.535 millones de euros en abril, lo que supone un alza de casi el 16% sobre el máximo histórico del mes anterior.