La crisis de la deuda dominará este día la cumbre del G8, que comenzó anoche en Camp David, cerca de Washington, donde el presidente Barack Obama y su par francés, François Hollande, se pronunciaron ayer tras una reunión a favor del crecimiento para compensar las medidas de austeridad impuestas por Alemania en la zona euro.“El crecimiento debe ser una prioridad (...). Sobre el crecimiento, el presidente Obama marcó una convergencia” de puntos de vista con Francia, aseguró Hollande tras el encuentro.
Durante una conferencia de prensa posterior a la reunión con Obama, Hollande llamó a “hacer todo lo posible para que los griegos puedan quedarse en la zona euro y para que nosotros podamos aportarles el apoyo indispensable en materia de crecimiento, de actividad de inversión”.
Por su parte, Obama anunció que evocará medidas enérgicas para reactivar el crecimiento en la cita del G8, con los representantes de los ocho países más industrializados del mundo (Alemania, Canadá, EU, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia) que se realizará en la residencia presidencial de Camp David, 100 km al noroeste de Washington.
En oposición al rigor profesado por la gobernante alemana Angela Merkel, en Europa, el nuevo presidente francés y el jefe de gobierno italiano, Mario Monti, desean orientar las políticas económicas de sus países hacia un mayor crecimiento como ha insistido Obama desde hace años.
Desde que llegó al poder en 2009, en plena crisis económica y luego de haber promulgado un plan de ayuda masivo, Obama instó a los europeos a trabajar por el crecimiento, pero muchos se negaron, incluyendo aliados tan cercanos como el británico David Cameron y el gobierno alemán.
Si bien la economía estadunidense sigue siendo frágil, con una tasa de desempleo de 8.1 por ciento -tres puntos superior a lo que era antes de la crisis de 2008-, Obama intenta convencer a los europeos de adoptar una política de reactivación similar a la suya, que implicó una inyección de 800 mil dólares en la economía.
El consejero de seguridad nacional de Obama, Tom Donilo, recordó más temprano que el resultado de estas discusiones es muy importante para EU. “La Unión Europea, en su conjunto, por supuesto, es el principal socio comercial de Estados Unidos”, observó.
Obama, refiriéndose a la eurozona, dijo ayer que esa región es de “extraordinaria importancia” para la economía mundial.
De cara a la elección presidencial el 6 de noviembre, en las que disputará un segundo mandato, Obama dice con frecuencia estar preocupado por los “vientos adversos” que Europa le propina a la actividad económica de Estados Unidos.
Además de la economía, los dirigentes de las principales potencias abordarán el asunto nuclear iraní, previo a la reanudación de conversaciones de la república islámica con el “grupo de los seis” en Bagdad, así como el programa nuclear de Corea del Norte y la sangrienta represión en Siria.
El presidente ruso, Vladimir Putin, no participará a la cumbre, delegando la tarea a su predecesor y primer ministro Dmitri Medvedev. Moscú y Pekín habían bloqueado la aprobación de resoluciones contra el régimen del mandatario sirio Bashar al Asad en el Consejo de Seguridad de la ONU.