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| Antes y después. Efe |
Al bebé se le diagnosticó, a las veinte semanas de gestación, un teratoma quístico inmaduro de alto grado de malignidad, un tumor gigante que le comprimía la vía aérea y le impedía la respiración y deglución de alimentos. El caso era «límite», y el 1 de diciembre, mediante la técnica EXIT (ex útero intrapartum treatment), extrajeron la cabeza y los brazos del bebé del vientre materno para intubarlo sin suprimir la conexión con su madre, de modo que el feto seguía respirando por el cordón umbilical hasta que pudo hacerlo por los pulmones. Así se aseguró la capacidad respiratoria del niño antes de cortar el cordón umbilical, ya que unos tres minutos después de hacerlo se interrumpe el porte de oxígeno a través de la sangre que le proporciona la madre.
Un día después, al pequeño se le extrajo el tumor, que pesó 168 gramos, entre el ocho y el diez por ciento del peso con el que nació el bebé, 1.900 gramos.
