miércoles, 12 de diciembre de 2012

La UE intentará llegar hoy in extremis a un acuerdo sobre el supervisor bancario


Los ministros de Economía de la UE intentarán hoy llegar in extremis a un acuerdo antes de la cumbre del jueves sobre el marco legal necesariopara la creación de un supervisor bancario, pese a las aún notables diferencias entre los países. Aún no se ha alcanzado un compromiso en los encuentrios de trabajo previas a la reunión del Consejo de ministros de Economía de la UE (Ecofin), en las que el debate se han centrado en a partir de qué tamaño de los bancos debe hacerse cargo de la supervisión el Banco Central Europeo (BCE).
El último compromiso de la presidencia chipriota de turno proponía que el BCE solo supervisaría directamente a los bancos de la eurozona y de otros países que quieran participar en el futuro mecanismo cuando éstos superen los 30.000 millones de euros en activos o el 20 % del PIB del Estado miembro participante. La presidencia chipriota propuso además que los bancos que tengan filiales en al menos tres Estados miembros participantes también serían supervisados directamente por el BCE.
Alemania quiere evitar que sus bancos regionales caigan bajo la lupa del BCE, por lo que puja por un umbral mayor, mientras que otros países como España defienden que la entidad monetaria con sede en Fráncfort controle a todas las entidades porque las pequeñas también pueden causar riesgos sistémicos.
Además del tamaño de los bancos, todavía quedan otros elementos por aclarar, entre ellos el deseo del Reino Unido de tener más poderes en la toma de decisiones, sobre todo en la Autoridad Bancaria Europea (ABE), que seguirá definiendo los estándares técnicos para la supervisión bancaria, y que toma sus decisiones por mayoría cualificada.
Londres teme quedar marginada si los países participantes forman un bloque común, por lo que se ha ideado una doble mayoría. El otro problema es la participación de los países de fuera del euro en el supervisor y la separación estricta de las funciones de supervisión y de política monetaria del BCE.
La solución prevé la creación de un consejo de supervisión en el que estén representadas todas las autoridades supervisoras de la zona euro y de aquellos países que deseen formar parte de este mecanismo de supervisión bancario con el mismo derecho de voto.
Las decisiones del consejo de supervisión bancaria deberán ser asumidas y consideradas operativas por acuerdo tácito, salvo excepciones, por el consejo de gobernadores del BCE en el que no tienen representación los países que no comparten la moneda única. Países como Suecia cuestionan que el consejo supervisor esté supeditado al consejo de gobernadores e insisten en un cambio de Tratado.