miércoles, 15 de febrero de 2012

Liga Arabe analiza armar a los rebeldes sirios


Mientras el régimen sirio continuó ayer con su asedio sobre las fuerzas opositoras al presidente Bashar al-Assad , funcionarios árabes confirmaron que los gobiernos de la región están listos para armar a la resistencia si la escalada de violencia no se detiene.

En la resolución, aprobada el pasado domingo en El Cairo por los cancilleres de la Liga Arabe -en la que se urge al Consejo de Seguridad de la ONU a formar una fuerza de paz conjunta para Siria-, se instó además a "proporcionar todo tipo de apoyo político y material" a la oposición, lo que permitiría una transferencia de armas para enfrentar a las fuerzas del régimen.

"Vamos a apoyar a la oposición financiera y diplomáticamente en un principio, pero si las matanzas del régimen continúan, los civiles deben ser ayudados a protegerse. La resolución brinda a los Estados árabes todas las opciones para proteger al pueblo sirio", dijo un embajador árabe, bajo condición de anonimato.

La amenaza de apoyo militar a los rebeldes buscó sumar presión al mandatario sirio y a sus principales aliados, Rusia y China, que se oponen a apoyar sanciones contra Damasco en la ONU. Pero, a su vez, la advertencia eleva el peligro de un conflicto al estilo libio o una guerra civil sectaria luego de más de once meses de revueltas.

Por su parte, el gobierno norteamericano -que apoya las sanciones en el Consejo- se mostró ayer reacio a entregar armas a la oposición siria.

"Seguimos creyendo que enviar armas a Siria no es la respuesta. Silenciar las armas es la respuesta y es la trayectoria en la que trabajamos", indicó la vocera del Departamento de Estado norteamericano, Victoria Nuland.

"Hemos dejado en claro que queremos una transición democrática pacífica", señaló Nuland, que añadió que la Casa Blanca trabajará con la oposición para poner fin a la dura represión sobre la población civil.

En tanto, funcionarios iraquíes y traficantes de armas dijeron que desde Irak ya llegan armas e insurgentes musulmanes sunnitas a Siria para combatir junto a los rebeldes.

La familia Al-Assad, que pertenece a la minoría alauita, gobierna el país de mayoría sunnita desde hace 42 años. El presidente asegura que los opositores a su gobierno son terroristas respaldados por países enemigos.

"Sospecho que vamos a ver una mayor militarización de este conflicto, con consecuencias potencialmente amplias y peligrosas", advirtió el analista Salman Shaikh, director del Brookings Doha Center.

CUMBRE

En tanto, por iniciativa de la Liga Arabe, el próximo 24 se celebrará en Túnez la conferencia "Amigos de Siria", en la que se intentará buscar vías para dar mayor apoyo a la oposición y aislar así al régimen de Al-Assad.

Nuland dijo que la conferencia tiene que trabajar en el incremento de la presión política y económica con el aumento de sanciones para detener "la maquinaria de guerra" de Al-Assad, así como apoyar la llegada de ayuda humanitaria para las víctimas. Desde el inicio de las protestas, en marzo pasado, más de 5400 personas murieron, entre ellas, 400 niños, según la ONU.

Ayer, el régimen sirio lanzó uno de los ataques más violentos contra la ciudad rebelde de Homs, "alentado", según la ONU, por el fracaso de los países occidentales y árabes para poner fin al derramamiento de sangre.

Por lo menos 39 personas murieron a manos de las fuerzas del régimen y en combates entre desertores y tropas del ejército en varias zonas del país, informó el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

"Seis personas murieron en los ataques" en Homs, tercera ciudad siria, que ayer fue bombardeada por undécimo día consecutivo.

"La situación es trágica", denunció Hadi Abdullah, militante del Consejo de la Revolución en Homs. "Muchas personas están apiñadas en refugios y los muertos son enterrados desde hace una semana en los jardines, porque es demasiado peligroso ir al cementerio", añadió.

Agencias Reuters, EFE, AP y AFP .