
La situación entre Iberia y sus pilotos es cada vez más insostenible. Huelga tras huelga, los pilotos no dan su brazo a torcer en una guerra que ya dura demasiado tiempo.
Para ello, y cuando los continuos paros están amenazando el futuro de la aerolínea por los altos costes laborales –según un comunicado de la misma–, Iberia citó ayer al Sepla para anunciar las variaciones en algunas partes del convenio colectivo.
En la reunión, convocada para hoy, y a la que el sindicato de pilotos dijo que no acudiría, la compañía procederá a eliminar determinadas condiciones del actual convenio colectivo. La dirección de la aerolínea y los representantes de los pilotos llevan dos años y medio negociando un nuevo convenio sin que hasta el momento se hayan registrado avances.
Desde 2009, fecha en la que se iniciaron las conversaciones, las condiciones económicas de España (de donde Iberia obtiene alrededor del 40% de los ingresos) y de Iberia han cambiado significativamente a peor, por lo que parece probable que Iberia recorte algunos de los privilegios de los que gozan los pilotos con el fin de incrementar su productividad, cifrada en 650 horas de vuelo, frente a las 820-850 que permite el convenio.
Una vez comunicadas las intenciones de la compañía, hay 15 días para negociar. En mes y medio podría acabar con un arbitraje.
Desde el Ministerio de Fomento, Ana Pastor, que se reunió ayer con los representantes de Iberia y del Sepla, afirmó que «es mejor un mal acuerdo que un buen laudo» entre las dos partes, antes que actuar por arbitrajes forzosos.