La cuarta entidad financiera del país y la más expuesta al maltrecho sector del ladrillo será controlada directamente por el Estado, que será el accionista hegemónico de Banco Financiero y de Ahorro. "El Gobierno aportará el capital que sea estrictamente necesario para realizar los saneamientos precisos", aseguraba Economía en un comunicado emitido esta noche.La matriz de Bankia ha sido esta semana protagonista de la actualidad económica con el relevo forzado de Rodrigo Rato primero y la 'llamada de auxilio' de su nuevo presidente -José Ignacio Goirigolzarri- después. Bankia se ha convertido de esta forma en la octava entidad en la que ha tenido que participar el Gobierno desde el inicio de la crisis.
La primera acción del nuevo consejo de Administración ha sido proponer que el Estado nacionalice esta entidad. Poco después, el Ministerio de Economía y Competitividad confirmaba que nacionalizará el 100% del Banco Financiero y de Ahorros, con lo que será el principal accionista de Bankia.
Según la nota del departamento de Guindos, "impulsará" el proceso de conversión de la deuda de las acciones del banco "ya que se considera improbable, a la vista de la situación de la entidad y de su grupo, que la recompra de las participaciones preferentes pueda llevarse a cabo dentro del plazo de 5 años".
El largo proceso de intervención de entidades financieras tuvo su primera 'víctima' el 29 de marzo de 2009, cuando Caja Castilla La Mancha (CCM) se convirtió en la primera caja nacionalizada desde que el Banco de España tomara el control de Banesto en 1993. Entonces la entidad estaba controlada por Mario Conde y su punto débil fue la alta exposición al 'ladrillo' y la alta morosidad.
El Fondo de Garantía de Depósitos de las cajas inyectó 2.475 millones de euros de capital y 596 millones de euros para créditos fallidos, así como una inyección de 3.000 millones de euros. Posteriormente, la entidad fue absorbida por Cajastur.