El comité electoral egipcio declaró ayer que la segunda vuelta de las elecciones presidenciales será entre un miembro de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi, y un exaliado del depuesto líder Hosni Mubarak, Ahmed Shafiq.Mursi encabezó los resultados con un 24,35 de los votos, seguido de Shafiq con un 23,3%. Este duelo, entre un islamista conservador y un símbolo del antiguo régimen con proyectos diametralmente opuestos, se anuncia tenso.
Poco antes del anuncio de los resultados la Bolsa de El Cairo perdió debido a la tensión y la incertidumbre política.
Mursi se benefició en esta primera etapa de la poderosa red de su cofradía, gracias a la cual los Hermanos Musulmanes ya controlan casi la mitad de la Cámara Baja.
El partido fundamentalista salafista más importante, Al Nur, le dio oficialmente su apoyo, tras los resultados.
Shafiq es acusado de ser el candidato de los militares que dirigen el país desde que Mubarak dejó el poder.
Este duelo provoca desconcierto entre los militantes pro democráticos laicos, que deben decidir si votan por un islamista para evitar el regreso de una de las figuras del régimen contra el que se movilizaron.