martes, 29 de mayo de 2012

España: El IBI, en el punto de mira

El Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) volvió a concentrar ayer parte de la actualidad informativa, en un debate en el que cada cual está enrocado en su posición y no quiere ceder ante el contrario. Así, el PSOE entregó a los periodistas una copia de los recibos de sus IBI del año 2011, para demostrar que el partido pagó 59.671 euros por su sede de la calle de Ferraz de Madrid y otros 23.553 por la de Gobelas. Fuentes del partido precisaron que ambos edificios tributan a un tipo del 1,2 por ciento de su valor catastral, por ser de características especiales, y no al 0,6 por ciento habitual. 

Mientras, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aseveró que el Gobierno «no va a denunciar» el Acuerdo firmado entre el Estado y la Santa Sede en 1979, en el que se establece la exención de esa tasa a algunos edificios de la Iglesia Católica, y criticó que los socialistas se «empeñen» en que la institución pague el IBI con los problemas que hay en España. 
Asimismo, remarcó que «lo más sorprendente es que lo haga después de haber estado 20 años en el Gobierno». «Si usted quería que la Iglesia pagara el IBI, pues haberlo hecho, estuvo dos décadas en el poder», indicó. 

En la misma línea del reproche, el coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, criticó al PSOE por impulsar ahora mociones en Ayuntamientos para que la institución religiosa pague el impuesto de inmuebles no destinados al culto, cuando pudieron hacerlo cuando gobernaban y contaban con la mayoría parlamentaria y no solo no lo hicieron, sino que votaron en contra de varias iniciativas presentadas por IU para acabar con los beneficios fiscales de la Iglesia. 

Por otro lado, el portavoz de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), Mariano Blázquez, defendió que se mantenga la exención del IBI para las confesiones y entidades que realizan una labor social. También criticó la iniciativa el presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España , Riay Tatary, porque se quedarán en una situación económica «terrible».