jueves, 3 de mayo de 2012

Hollande frena el victimismo de Sarkozy


Nicolas Sarkozy y François Hollande salieron a la ofensiva. El único debate de la elección presidencial francesa dejó claro el abismo que existe entre la personalidad y las ideas los dos aspirantes a la presidencia de la República. Sarkozy salió como si fuera la oposición. Hollande no dejó de recordarle su balance de estos últimos cinco años.

«Le va a ser difícil presentarse como víctima», atacó Hollande a un Sarkozy dolido por las evocaciones de Franco, Petain y Hitler realizadas a partir de su «verdadera fiesta del trabajo» del Primero de Mayo. «A mí me han comparado con todo el zoológico y nunca he pensado que fuera usted el inspirador», respondió el candidato socialista, que atribuyó a la sociedad francesa «el mérito» de que el último mandato presidencial se desarrollara sin violencia, un tanto que quería apuntarse Sarkozy.

«La culpa nunca es suya, siempre hay un chivo expiatorio», reprochó Hollande a Sarkozy cuando se escudó en la subida del precio del petróleo para justificar la pérdida de poder adquisitivo. El tono fue subiendo. Sarkozy acusó a Hollande de mentiroso cuando este le reprochó estar contento sea cual sea la evolución de la economía. «Es terrible, siempre tiene la palabra mentira en la boca, es como si lo obsesionara», respondió el socialista.

Sarkozy asumió un tono profesora para rectificar las cifras que manejaba Hollande sobre el déficit y volvió a acusarlo de mentir y calumniar al echarle en cara que hubiera suprimido el impuesto sobre la fortuna.

Hollande se sorprendió de que en lugar de discutir recurriera a decirle «cosas desagradables» cada vez que discrepaban. «Es usted el que está en el poder, no soy yo», sentenció cuando el conservador evitó dar detalles sobre el aumento de las retenciones de los salarios.

El candidato del PS dijo que pretende ser el presidente «de la unión» de los franceses y que considera que así «volverá la confianza en el país». «Los franceses han sido opuestos los unos a los otros, divididos, yo quiero reunirlos», añadió.

Hollande insistió en su intención de renegociar el tratado de estabilidad, momento que aprovechó el contrincante para reprocharle que hubiera visitado a Zapatero en la Moncloa. «No es justo con Zapatero», respondió el primero, recordando que hace un par de años elogiaba su política mientras que ahora condena a Francia «a la austeridad permanente».

Ambos aligeraron sus agendas para llegar frescos al plató de 900 metros cuadrados preparados para la ocasión por France 2. Para evitar que uno pasara frío y el otro calor, como ocurrió en el 2007, cada uno tenía su propio aire acondicionado. El instituto BVA estima que el debate puede hacer que un 11 % de electores modifiquen su voto.