El giro que Francia ha dado en su política, luego de la victoria del izquierdista Francisco Hollande, ha llevado a parte de su pueblo a las calles a celebrar jubiloso el retorno de esta corriente ideológica después de 17 años de ausencia en el poder. No es poca cosa.Luego del periodo de gobierno del conservador Nicolás Sarkozy, convertido en el duodécimo mandatario, desde 2010, en pagar las consecuencias de la crisis económica que vive Europa con su derrota en estas elecciones (donde hubo un alto índice de participación de alrededor del 80%), Francia está dispuesta a asumir un nuevo paradigma en el que cesen los recortes y la austeridad y se apunte al crecimiento.
En la lista ‘negra’ a la que se adhiere Sarkozy, figuran el socialista español José Luis Rodríguez Zapatero, el también socialista portugués José Socrates y el laborista británico Gordon Brown, a quienes los electores hicieron pagar en las urnas la política de austeridad. A ellos se suman el italiano Silvio Berlusconi (derecha) y el socialista griego Giorgos Papandreu, forzados a dimitir bajo presión de la Unión Europea.
Cambio de timón
Hollande ha logrado el 51,7% de los votos frente al 48,3% de Sarkozy, lo que para los analistas demuestra un salto cualitativo por el peso que tiene este país en la configuración de las políticas en la UE, ya que el eje franco-alemán, o lo que es lo mismo, el tándem Merkel-Sarkozy, ha manejado la agenda europea como un dúo demasiado fuerte para muchos. El líder socialista recibió el respaldo del centrista François Bayrou (9,13% de votos en la primera vuelta), del candidato de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon (11,1% de los votos) y de la ecologista Eva Joly (2,31%).
Justamente la canciller alemana, Angela Merkel, se ha apresurado en invitar al nuevo presidente francés, a visitarla para unir proyectos comunes. “Hollande es el hombre que promete transformar la herencia de Angela Merkel y adoptar una estrategia diferente en la lucha contra la crisis y la estabilización del euro”, escribió el diario económico portugués Jornal de Negocios, que afirmó que el nuevo presidente francés “no es persona non grata, pero casi” en Berlín.
El objetivo de Berlín es, según el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, encontrar una forma de compromiso entre la vía del pacto fiscal y la de crecimiento económico en la UE.
El triunfo de la izquierda en Francia y su avance en Grecia significa una voluntad de cambio del actual discurso económico impuesto por la derecha en Europa, sostuvo el analista internacional Ernesto Velit Granda. “En ambos casos (Francia y Grecia) se muestra la voluntad de recurrir a otra lectura del discurso económico, diferente al de la derecha, que (…) ha conseguido profundizar la desocupación, la crisis económica, el hambre y llevar la calidad de vida de los europeos a niveles compatibles con el tercer mundo”. “Las condiciones van a cambiar en Europa, la voz del socialismo francés se tiene que escuchar, se tiene que oír, y se tiene que plantear una nueva alternativa que busque la salida de la crisis, pero no a costa de los más desfavorecidos”, refirió.
Asimismo precisó que América Latina debe recoger como lección de este regreso del socialismo a Europa, que esta sigue siendo la alternativa de los países donde los sectores mayoritarios no son atendidos por el Estado.
“El capitalismo ya agotó sus recursos y sus códigos, es necesario plantearse nuevas alternativas y esa se llama socialismo democrático”, subrayó. Por otro lado agregó que con el triunfo de Hollande en Francia las relaciones con Latinoamérica serán mucho mejores que en el pasado.
El retorno
La victoria de Hollande, de 57 años, trae a la memoria la de Mitterrand, que hace 17 años celebraba en la Bastilla, la histórica plaza parisina, el triunfo de la izquierda en el país galo.
Algunos políticos veteranos de aquella época, como el ex ministro de Cultura Jack Lang, casi no hallaban palabras para expresar su alegría. “Estoy sintiéndome indescriptiblemente feliz”, fue lo único que alcanzó a decir Lang, conmovido. La generación mayor que había acudido a la plaza recordaba con nostalgia las épocas en las que la república había visto ascender al primer socialista al poder.
“Sarko, c'est fini” (Sarko, se acabó), coreaban desde una esquina. En otra, un grupo de adolescentes cantaba una canción de la actual primera dama, Carla Bruni, pero con el texto algo cambiado: “Il y a quelqu'un qui m'a dit, que Sarko a perdu” (Alguien me dijo que Sarko ha perdido), entonaban campantes, mientras otros gritaban “hemos ganado”.
Sarkozy reconoció su derrota y afirmó que Hollande es el “nuevo presidente” del país, asumió “toda la responsabilidad de esta derrota” y deseó “buena suerte” a su sucesor. Indicó además que no dirigirá “la batalla de las legislativas” de junio, pero no ha dejado claro si se retirará por completo de la política. Sarkozy, en su quinquenio en el poder, ha sido un presidente de impopularidad sin precedentes y no pudo desprenderse de su etiqueta de “presidente de los ricos” en plena crisis económica.
Marcar el cambio
La elección del socialista François Hollande a la presidencia francesa debería marcar un cambio en Europa frente a la crisis, especialmente en contra de la política de austeridad a cualquier precio, estimó la prensa europea en sus ediciones digitales.
“El socialista François Hollande gana frente a Nicolas Sarkozy para convertirse en el próximo presidente francés, lo que anuncia un cambio en la manera en la que Europa va a enfrentarse a la crisis de la dedua y en la manera como Francia actuará en el mundo”, aseguró el británico The Independent.
“Hollande triunfa frente a la política de austeridad de Sarkozy”, estimó el conservador The Times, mientras que para el Financial Times “Hollande toma la presidencia francesa, Sarkozy se convierte en la última víctima del castigo contra los salientes”.
Por su parte, The Guardian (cercano a la oposición laborista), asegura que la victoria de Hollande “invierte la tendencia de una oleada derechista y xenófoba en la política europea”.
“París cambia y Europa cambia”, según el italiano La Stampa (centro derecha). “Probablemente, muchas cosas van a cambiar en Europa, insistió, aunque advirtió: “Veremos cómo mantendrá su promesa de romper el pacto fiscal” europeo.