La mayoría de grupos parlamentarios, excepto el del PP, criticaron ayer la tardía comparecencia del ministro de Economía ante el Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre la nacionalización de Bankia y la situación del sistema bancario español. Aunque no aportó apenas novedades, su intervención debería contribuir a generar confianza entre los ahorradores e inversores, tanto españoles como extranjeros, sobre la seguridad que ofrecen las entidades del país.Luis de Guindos reafirmó que el Estado está y estará detrás de todos los bancos, como Bankia, que puedan tener dificultades. En este sentido aseguró que se inyectará todo el dinero necesario para reflotar esta entidad y expresó su convencimiento en que los nuevos gestores llevarán a cabo con éxito el plan de viabilidad adecuado para sanearla y devolverla a la senda de rentabilidad, con objeto de que pueda ser vendida en su día y recuperar el dinero público comprometido.
El ministro de Economía puso el máximo énfasis en destacar que Bankia es un caso único -el más grave de todos- y que su situación no es extrapolable al resto de entidades. Sin embargo, reconoció que los problemas de este grupo han dañado la imagen del conjunto del sistema financiero español y que, por eso, es importante cambiar esa percepción negativa. De ahí los planes para auditar la banca española a través de dos agencias de prestigio internacionales, cuyos resultados se tendrán en dos meses. Guindos expresó su convencimiento de que ello disipará todas las dudas e incertidumbres que puedan existir a día de hoy.
Los mensajes a favor de la confianza en el sistema financiero español no son ociosos, sino todo lo contrario. Como destacó el portavoz de CiU, Josep Sánchez Llibre, es preocupante la tendencia de algunos personajes públicos de destacar siempre los peores escenarios económicos, en busca de relevancia, y la enorme amplificación que los mismos tienen en Internet y las redes sociales. Por ello pidió, muy acertadamente, que no solo el Gobierno sino todas las fuerzas políticas del país deben comprometerse en dar la necesaria confianza a los ciudadanos españoles y cortar de raíz cualquier atisbo de pánico financiero.
El debate parlamentario de ayer puso de manifiesto que es posible, necesario y urgente que el sistema bancario español recupere su credibilidad interior y exterior. También quedó muy claro que han fallado los gestores, pero también los reguladores, y que por tanto la exigencia de responsabilidades -como pidieron todos los grupos parlamentarios- resulta ineludible.