jueves, 3 de mayo de 2012

Teba desentierra los crímenes de la guerra


El asesinato de más de 80 vecinos la noche del 23 de febrero de 1937 marcó para siempre la vida en la localidad malagueña de Teba pero hasta ahora los hechos sólo se conocían a través del relato de los más mayores del lugar, testimonios vivos que han sido claves en las investigaciones previas realizadas antes de desenterrar una de las fosas comunes más grandes del país. Ayer, los arqueólogos anunciaron la recuperación de cerca de medio centenar de cuerpos. «Muchos, muchos cuerpos para un pueblo como Teba», opina Cristóbal Alcántara, unos de los arqueólogos que, tras pasar por varias fosas de la provincia, desde el pasado mes de febrero descubre poco a poco uno de los capítulos más sangrientos de la Guerra Civil en esta pequeña localidad malagueña de 4.000 habitantes.

Más de 25 metros en los que se estiman habrá unos 125 cuerpos, lo que la sitúa en el macabro ranking de ser la segunda mayor fosa de España, como ya adelantó La Opinión de Málaga. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Antequera y la comarca conoce desde hace diez años la existencia de esta fosa por el testimonio de más 30 familias de la localidad que relataban lo que ellos mismos titularon como la noche de los 80.

«Fue el 23 de febrero de 1937 cuando fueron fusilados 81 hombres y tres mujeres. Entre el 12 y el 14 de septiembre de 1936, cuando las tropas franquistas tomaron el pueblo, muchos tebeños huyeron en busca del frente republicano, situado entre Peñarrubia y Ardales, en dirección a Casarabonela, en la que se llamó la noche de las huidas. Otros se quedaron y comenzaron las represalias. Hasta febrero de 1937, la mayoría de los que escaparon se refugiaron en Casarabonela y en cortijos aledaños, y cuando el frente republicano estaba a punto de caer todos se fueron en dirección a Málaga. Sobre febrero de 1937 fueron interceptados en Campanillas, y al asegurar las tropas franquistas que podían regresar a sus casas, mucha gente volvió. Llegaron a la entrada de Teba y fueron detenidos, para lo que improvisaron un par de cárceles en viviendas, donde los tuvieron hasta el día 23 de febrero, aunque algunos fueron liberados. Esa misma noche, los captores llevaron al cementerio a 81 hombres y 3 mujeres, en grupos de diez, y los fusilaron», relata el coordinador de esta investigación, Juan Fuentes.

Ramón Espinosa, vecino de Teba, recuerda cómo a sus dos abuelos y a un tío los fusilaron en este cementerio, donde se solía colocar a los apresados en la pared contigua a la antigua entrada para ejecutarlos.

Y lo encontrado hasta ahora coincide con la descripción. En el centro de la fosa, se aprecian apilados varias decenas de cuerpos, los arqueólogos realizan un arduo trabajo manual para identificarlos uno a uno. «Su disposición apunta que fueron arrojados literalmente de, sin orden. Además, también por cómo y dónde estén se sabe que fueron asesinados en momentos distintos», dice el Alcántara.

Banco de ADN. Entre los huesos, restos de zapatos, mecheros, botones o monedas que dan pistas a los expertos sobre cómo fueron los hechos. «Los restos son muy importantes porque quiere decir que en este caso, hicieron las cosas muy rápido, no les registraron antes, los asesinaron y los tiraron con lo que llevaran encima», detalla.

El arqueólogo Andrés Fernández explica que harán también un banco de datos de muestras de ADN para que en un futuro se puedan identificar los restos.

A sólo unos metros de la fosa, se pueden ver los panteones de mármol donde están los restos de los asesinados en el bando nacional. Precisamente, cuando acaben las excavaciones dentro de un par de meses, también en un panteón, descansarán, 75 años después, los hombres y mujeres asesinados en la noche de los 80.