miércoles, 18 de abril de 2012

Bayern volvió a amargar a Real Madrid


Desde las glorias históricas, como Rummenigge, Beckenbauer y Hoennes, hasta las figuras contemporáneas como Ribery, se habían encargado de destacar en los últimos días la condición de "bestia negra" que Bayern Munich ejercía sobre Real Madrid cada vez que le toca recibirlo por las competencias europeas. Aunque los archivos no juegan -certeza en la que se escudó José Mourinho- sirven para crear climas. Y en Bayern se ocuparon de que el ambiente fuera lo más positivo posible a partir de su historial invicto como local frente a Real Madrid, con ocho victorias y un empate. Desde ayer son nueve los triunfos, con el 2 a 1 en el Allianz Arena, conseguido a tres minutos del final con un gol de Mario Gómez. El desquite de esta primera semifinal de la Liga de Campeones se disputará el miércoles próximo en el Santiago Bernabéu.

La primera derrota de Real Madrid por la competencia europea en esta temporada es un serio llamado de atención. Atrás quedó una campaña inmaculada en el grupo clasificatorio, con seis éxitos en igual cantidad de partidos (19 goles a favor y dos en contra) y un placentero tránsito por los 8os y 4os de final ante CSKA Moscú y Apoel de Chipre.

El de ayer era el primer examen exigente y el equipo de Mourinho no salió con buena nota. De todas maneras, el director técnico portugués no se mostró preocupado, por lo menos por el resultado: "No es pésimo. No quedamos obligados a una remontada histórica, sino a conseguir una victoria normal".

Es cierto que las posibilidades de Real Madrid están intactas. Gracias al gol de visitante que marcó Ozil, en un contraataque muy bien conducido por Benzema, le alcanzará con ganar 1 a 0 para ser finalista. De todas maneras, en el Bernabéu no suele ser invulnerable: de los 26 encuentros que disputó en la temporada, en 20 recibió goles.

Un tanto de Bayern Munich le pondría la serie muy cuesta arriba. Y lo mejor del equipo alemán está del medio campo hacia arriba, con el timón de Schweinsteiger desde el círculo central, las aceleraciones por las bandas de Robben y Ribery, la creatividad de Müller o el empuje de Kroos y la constante amenaza de "SuperMario" Gómez.

Como acostumbra en las citas más importantes y ante rivales de fuste, Mourinho dispuso un planteo cauteloso, que lo fue aún más a partir del gol del empate, a los siete minutos del segundo tiempo (Marcelo -mereció la expulsión por una fuerte infracción sobre Müller- entró por Ozil y Granero por Ángel Di María).

Dentro de un primer tiempo parejo, Bayern Munich se había puesto en ventaja con un córner que no supo despejar Sergio Ramos; la pelota le quedó a Ribery para la definición.

Di María, que tiene rango de titular indiscutido para Mourinho, tuvo más aceleración que claridad cuando buscó por la derecha o zonas más centrales. Fue amonestado, al igual que Gonzalo Higuaín, que jugó los últimos diez minutos por Benzema. Bayern intensificó los avances en los últimos 20 minutos y encontró el gol en un desborde Lahm y la definición de Gómez.