
El Tesoro Público colocó ayer 3.177 millones de euros en letras a doce y dieciocho meses con un interés marginal que casi duplica el aplicado en la anterior emisión de estas características y lo sitúa en su nivel más alto desde diciembre de 2011. Fue el resultado de la primera subasta de deuda pública que España realiza tras el acoso al que ha sido sometido el país en los últimos días en los mercados financieros.
De los 3.177 millones de euros adjudicados, 2.092,33 lo han sido en letras a un año, con una rentabilidad del 2,738%, cerca del doble del 1,473% de la anterior emisión, celebrada en marzo, y otros 1.085,65 millones a un año y medio, con una rentabilidad del 3,2%, superior al 1,77% de la puja precedente. Pese al repunte en la rentabilidad, los analistas señalan que el factor que determina si una emisión de deuda tiene éxito es la acogida de las entidades, que de nuevo han demostrado su interés por la deuda soberana española.
En esta ocasión, las solicitudes de los bancos han superado los 10.100 millones de euros, con lo que el ratio de cobertura -proporción entre la demanda y el importe finalmente adjudicado- ha sido de nuevo muy elevado, de 3,1 veces.
Esa alta demanda animó la Bolsa, que subió un 2,28% pese a las caídas de Repsol y Sacyr. Pasada la subasta, la prima de riesgo, que mide la confianza de los inversores en la deuda española, cayó 20 puntos y se quedó en 414. Mañana, el Tesoro vuelve a acudir al mercado.